Tormenta de ideas

Sin verano y sin playa... vaya, vaya

Que alguien nos devuelva lo que se llevó el mar, el Puerto o quien sea

11.06.2013 | 02:21
Sin verano y sin playa... vaya, vaya
Sin verano y sin playa... vaya, vaya

Que nos vamos a quedar sin verano climatológico es una profecía que tiene altas posibilidades de cumplirse. Que la ausencia de sol es un mal endémico en nuestra tierra es lo que hace, por otra parte, que sea tan verde y maravillosa. Aunque yo, que quieren, como en otra vida fui lagartija, preferiría más sol y menos verde. Pero es lo que hay. Ahora, el que me quiten esos días en los que oteas el horizonte, miras al mar, dejas casa, comida y todo lo que no sea vital y te echas, con silla, niños, bocatas, etc. ( que tiempos!) a la playa, nuestra playa, pues va a ser que no. Eso sí que no.


Pero claro, vaya usted ahora a reclamar al maestro armero. Porque ver que nos hemos quedado sin playa, uno de nuestros estandartes, un reclamo turístico que ahora va a quedarse en nada, siendo conscientes de que nuestros turistas y nosotros mismos vamos a tener que amontonarnos unos sobre otros, cogiendo cistitis a diestro y siniestro por tener que ponernos en la arena mojada, y observar como la arena va desapareciendo cada año, es otro cantar.


Que tenga que poner mi cabeza en los pinreles de otro, pues oiga que no, que no hay derecho. Que mira que nos han hecho daño en todos los sentidos, pero dejarnos sin arena en la playa es un robo contra el que todos deberíamos protestar, y no solo no lo hacen, sino que salen expertos y más expertos (a los que oigo desde hace años) diciendo lo que sea para defender lo indefendible. Y mientras tanto, los gijoneses pues a confiar en su palabra, que no nos queda otra, porque aquí, ya se sabe que las promesas se las lleva el viento.


Me encantan esas otras profecías de que la arena va y viene. Pues eso, que apuesten, que esperen sentados? pero mientras tanto que nos devuelvan la que nos quitó, y si se la lleva el mar, ya la volverá a traer. Pero que yo sepa, la macro obra del Puerto, esa que tan poco dinero nos ha costado y tanta riqueza nos está dando, nos la ha mangado. Es decir, que apliquen lo prometido y, que todos sepamos, esos 200.000 metros cúbicos que nos iban a devolver se han quedado en nada. Cuando por otra parte, nos prometían los ediles de entonces, concretamente en el 2010 «tranquilidad absoluta a los ciudadanos-respecto a la playa-más querida y emblemática de Gijón» dixit Santiago Martínez Argüelles. Es lo malo de las hemerotecas, que volvemos atrás y vemos que los oráculos de Delfos fallan tanto como los que nos dicen ahora que el mar va y viene y no se detiene y que la playa va a quedar como siempre? es decir, con un escalón que necesitaremos piolet para subir, haciendo las obras del Piles, cuando por fin asoma el sol, quitando casetas y dejando a los usuarios con un palmo de narices cuando quieran disfrutar de lo mejor que tenemos en Gijón. Claro que cuando suba la marea y gijoneses y foriatos estemos haciendo una pirámide humana siempre nos quedará el ir a darnos un paseo por el, eso sí, ya famoso y maravilloso carril bici, con niños y bebés incluidos, que es además totalmente seguro al ladito del tráfico, mientras soportamos los pitidos de los coches atascados, para que puedan, aquellos que no tengan peques, piernas fastidiadas, edad avanzada, posibilidad de coger una «pingadura» monumental, paquetes que llevar, etc., etc. Biciclitear por el hermoso carril que tanto necesitamos los ciudadanos para pasear, aunque eso sí? ¡¡aquí no haya arena, ni playa, vaya, vaya!!

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