Editorial

Una nueva oportunidad para El Musel

12.09.2015 | 05:28
Una nueva oportunidad para El Musel

Para la manipulación de las mercancías, los puertos marítimos se estructuran en terminales, instalaciones que suponen el origen y el final de una línea entre el transportista terrestre y el marítimo. En El Musel, la instalación que ejecuta esta función es la Terminal de Contenedores, una empresa privada de la que es propietaria en un 55% la Terminal de Contenedores de Barcelona, y en la que el grupo Alvargonzález cuenta con el 40% y con el 5% restante Paquet.

Un gigante del sector, APM Terminals, ha anunciado esta semana la adquisición de la terminal barcelonesa, accionista mayoritaria de su homónima gijonesa, por lo que a partir de este momento se ha convertido también en copropietario de la terminal de Gijón.

APM Terminals es una de las cinco grandes centrales de negocio del grupo Moller-Maersk, con base en Dinamarca, 89.000 empleados en plantilla y un conglomerado de empresas especializadas en logística y transporte y en el sector energético, con 66 terminales a distintos puertos internacionales a las que se sumará, a partir de ahora, la de Gijón, cuyo puerto se integrará de esta manera en la red más internacionalizada en la manipulación de contenedores.

Con la llegada de uno de los grupos más poderosos del sector marítimo a Gijón se abre una nueva vía para la diversificación y la internacionalización de El Musel. Maersk, junto con la italiana MSC, la francesa CMA-CGM, la taiwanesa Evergreen y la china Cosco, posee más de una cuarta parte de los barcos de contenedores que navegan por los mares del planeta. Los citados grupos manipulan cerca del 44% de todos los contenedores del comercio internacional.

La inesperada carambola que ha supuesto el intercambio accionarial de TCB se convierte en una oportunidad única para que la principal dársena asturiana -sometida últimamente a frecuentes vaivenes, cuando no al descrédito por asuntos judiciales- maquille el estancamiento comercial de estos últimos años y aproveche la corriente rápida y fluida que puede aportar un gigante como APM.

Los vaivenes políticos y los cambios en la gestión de El Musel de los últimos cuatro años han supuesto una ralentización en el proceso de diversificación no sólo en el tráfico de contenedores, sino también en proyectos emblemáticos como la autopista del mar y la regasificadora. Sin embargo, caprichos de un cambio accionarial abren ahora la puerta a nuevas expectativas en el tráfico de contenedores.

Es momento de reflexión y de asentamiento de objetivos que la nueva dirección recién nombrada de El Musel está obligada a atender con urgencia. No cabe duda que la pertenencia a un gran grupo mundial marítimo conlleva también riesgos e incertidumbres, pero con una estrategia clara, consensuada y liderada por un equipo gestor serio y comprometido, la llegada de los nuevos propietarios de la terminal de contenedores puede convertirse en una plataforma que posicione definitivamente al puerto de Gijón en una necesaria estrategia de diversificación de tráficos.

Esta nueva oportunidad no es sólo beneficiosa para el puerto: también para un tejido empresarial e industrial asturiano que requiere de servicios marítimos frecuentes, económicos y eficientes que posicionen sus productos de manera competitiva en los mercados internacionales.

El puerto de Gijón requiere en este momento de estabilidad y de un apoyo institucional y político que lo aleje de las polémicas en las que lamentablemente se ha visto envuelto en los últimos tiempos. Su posicionamiento internacional, la imagen de marca que debe transmitir y la importancia que supone El Musel para la economía regional así lo demandan.

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