Presidente de Sendas de Asturias. Inspector de | Disciplina Urbanística

Sobre los incendios forestales en Asturias

Los problemas del fuego y la situación de abandono general del medio rural

12.01.2016 | 04:04
Zona de La Veguina (Tapia) afectada por el incendio.

Lo aquí manifestado no pretende generar polémica alguna, ni hacer responsables a determinadas personas, entidades o colectivos de las trágicas consecuencias derivadas de los incendios forestales que se "produjeron" en Asturias durante el pasado mes de diciembre. Se trata únicamente de intentar ayudar a la erradicación de esta lacra presentando propuestas basadas en la experiencia profesional acumulada durante más de treinta años en trabajos vinculados a la prevención y la extinción de incendios. Se basan también en el conocimiento de determinadas experiencias y actividades económicas puestas en marcha en zonas de Francia, Italia, Austria y Suiza, que sirvieron como base para alguna de las propuestas presentadas por nuestra asociación a la Administración en relación con el medio rural asturiano.

Centrándonos en los incendios forestales, mi opinión es que no se puede desligar este problema de la situación de abandono general que durante décadas viene sufriendo el medio rural asturiano. Tampoco se puede desligar de la mala gestión de las ayudas recibidas de los diferentes programas europeos, que en lugar de destinarlas a la modernización de un sector tan básico para nuestra economía fueron destinadas a lo que nuestra asociación viene denominando despilfarros, mientras que el campo se iba despoblando y la maleza se hacía dueña de los montes, fincas, cuadras y viviendas.

Es cierto que esta acumulación de combustible por sí sola no justifica lo ocurrido, pero sí ayuda a que aumente el riesgo y a que los incendios sean cada vez más virulentos y alcancen las magnitudes que vienen alcanzando en los últimos años.

De cualquier forma, la provocación de un incendio es un acto vil y cobarde que, además de causar pérdidas materiales y medioambientales, pone en riesgo la vida y la integridad de las personas. Por tanto, el problema de los incendios forestales es un asunto muy complejo y de consecuencias graves, que habría que analizar con seriedad desde, al menos, tres ámbitos o perspectivas, una desde las causas que los provocan, otra desde las consecuencias que se derivan y, por último, desde la forma de erradicarlos.

Las causas. Dejando a un lado los incendios que se producen de forma natural o fortuita, que son los menos, nos centraremos en las causas de los incendios provocados de forma intencionada o por negligencia, que son la gran mayoría.

Entre los incendios intencionados hay que diferenciar los que buscan causar un daño y de los que buscan conseguir un beneficio.

En general, los provocados para causar un daño suelen ser por rencillas entre vecinos; disputas por la propiedad de los montes; venganzas contra la Administración por determinadas actuaciones, por ejemplo, la declaración de espacios protegidos o la restricción de determinados usos o actividades dictadas unilateralmente por las autoridades medioambientales.

Respecto a los provocados para conseguir un beneficio hay que distinguir entre los que se provocan para crear y regenerar pastos o quemar rastrojos de los provocados por individuos pertenecientes a colectivos o grupos que se sienten agraviados por determinadas actuaciones de la Administración o para forzar a ésta a la adquisición o contratación de determinados productos, equipamientos o prestación de servicios relacionados con la prevención y la extinción de incendios. En este apartado también habría que incluir los que se dedican a especular con los espacios y bienes quemados y los que buscan únicamente el hacer daño.

De cualquier forma, esto no quiere decir que todos los colectivos aludidos sean unos irresponsables pirómanos, el monte lo queman delincuentes pertenezcan o no a éstos u otros colectivos.

Las consecuencias. Está claro que la consecuencia más importante de los incendios forestales es la pérdida de vidas humanas y el riesgo al que se someten tanto los vecinos como el personal que participa en la extinción. Además, se producen cuantiosas pérdidas materiales y económicas, una importante degradación medioambiental y unos elevados costes en medios para la extinción.

Cómo erradicar los incendios. Como ya se ha dicho, el problema de los incendios forestales no se puede desligar del abandono que viene sufriendo el medio rural asturiano desde hace décadas y ahí está la raíz del problema.

Son muchos años de demagogia política respecto al medio rural, del que únicamente se habla en periodos electorales o cuando surgen los incendios. Por tanto, lo primero que necesita el campo asturiano es que exista una verdadera concienciación y decisión política para asegurar su futuro.

En este sentido, lo que se está haciendo respecto a los incendios forestales está claro que se está haciendo muy mal y urge hablar de muchas cosas, por ejemplo, de la propiedad de los montes, del modelo de gestión, de la política forestal, de la prevención, del modelo de extinción, de la investigación, de las medidas coercitivas y, sobre todo, estar dispuestos a escuchar y dar participación a los habitantes del medio rural y a todos aquellos que tengan interés en la preservación del medio ambiente y en que el campo tenga futuro.

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