04 de septiembre de 2016
04.09.2016

Una Asturias llena de posibilidades

04.09.2016 | 03:18
Una Asturias llena de posibilidades

Los turistas gastan cada año en Asturias 2.100 millones de euros, la mitad del presupuesto del que dispone el Gobierno autonómico y el equivalente a lo que cuesta sostener la educación y la sanidad de la región. Del sector dependen ahora mismo casi 41.000 asturianos: como siete empresas siderúrgicas del tamaño de Arcelor. Aunque un crecimiento económico sólido no pueda basarse exclusivamente en transformar los parados en camareros, por expresarlo de manera mundana, los servicios turísticos suponen un pilar considerable del desarrollo asturiano: el 10% del producto interior bruto. Este porcentaje supera al PIB de la construcción y representa la mitad del de la industria. Hasta los prados junto a las playas se han convertido en un próspero negocio: ya no interesan por sus pastos, sino para habilitarlos temporalmente como aparcamientos.

El turismo en Asturias recibió el espaldarazo en 1984, el año siguiente a la primera retransmisión televisiva de un final de la Vuelta Ciclista a España en los Lagos. La mezcla de épica y belleza abrió a miles de foráneos las ventanas de un paraíso casi de cuento. Idénticas imágenes han vuelto a repetirse hace una semana. Tres millones de personas, el triple de la población astur, contemplaron otro prodigioso espectáculo deportivo y natural.

La región nunca defrauda. Hasta ofrece sorpresas para quienes la habitan a diario. Las fotos que el suplemento estival de LA NUEVA ESPAÑA publicó de "La Iglesiona", la increíble catedral esculpida por el mar bajo el cabo Vidio, en Oviñana (Cudillero), con una impresionante cúpula de 40 metros que sobrecoge, han convocado una romería de curiosos hacia el lugar, ansiosos por adentrarse en un misterioso tesoro del que apenas sabían. La serie de reportajes en barco de extremo a extremo de la región mostró otra perspectiva poco vista: la de quienes encaran Asturias desde el Cantábrico. Una franja litoral a la que seguramente la secular incomunicación salvó de las desmesuras del ladrillo y que hoy figura entre las mejor conservadas de España. Los institutos medioambientales la promocionan cada año con sus favorables análisis en comparación con la mediterránea.

Además del buen tiempo, muchas otras cosas salieron a pedir de boca estos dos meses para aupar a la región hacia una espiral turística virtuosa. Las arriesgadas hazañas en el Urriellu de montañeros de fama global, como los hermanos Alexander y Thomas Uber, alemanes, o los vascos Iker y Eneko Pou, propician un salto cualitativo de los desafíos en el Picu. Emparejan en gestas míticas universales nuestra totémica montaña con el Cervino, en los Alpes; el Cerro Torre, entre Argentina y Chile, o El Capitán, en California. Y en Arenas los atónitos testigos de una puja vibrante presenciaron la compra del queso más caro del mundo: un cabrales de 4.400 euros el kilo (11.000 euros la pieza). Lo nunca visto. Un reclamo de extraordinario valor publicitario no sólo para la zona y para este producto, sino para todos los quesos asturianos, manjar por el que perder la cabeza y la cartera. Un territorio, la mayor mancha quesera de Europa, donde, por ahondar en esencias gastronómicas, un municipio de cuatro mil habitantes como Parres reúne tres estrellas Michelin.

Los emprendedores empiezan a creérselo y ponen su granito de arena con ideas originales, como las expediciones nocturnas en canoa por el Navia. Asturias fideliza. Un elevado número de turistas repite, decisión derivada de su alta satisfacción. Y señala, como principal motivo de atracción, el abanico de alternativas que brinda la proximidad de mar y montaña. Ascender en una jornada despejada al Cuera, la estribación que separa los concejos de Llanes y Cabrales, ayuda a entenderlo. De frente, una sucesión de cabos y playas, abarcando con la mirada desde Lastres a San Vicente de la Barquera. Detrás, casi tocándolos con la mano, los tres majestuosos macizos de los Picos de Europa. Imposible determinar la estampa más preciosa, si la de cara o la de espalda. Idéntica exhibición para los sentidos proporciona el Sueve, frontera entre la marina de Colunga, Caravia y Ribadesella y los valles interiores.

El aumento de conexiones aéreas internacionales, que el Principado siempre asumió rezongando, ha disparado la llegada por avión de visitantes: un 60% más desde Londres. En la Comarca de la Sidra arraiga una nutrida colonia de británicos con segunda residencia. Tienen que usar para desplazarse hasta aquí el ferry del puerto de Santander porque El Musel ha sido incapaz de asentar una línea marítima semejante.

El jueves hará 50 años de la muerte del ovetense Fernando Vela, una de las mentes más preclaras que produjo Asturias. Alma de la "Revista de Occidente", gran apoyo de Ortega, huía todos los veranos durante casi cuatro meses de la redacción de la publicación madrileña para refugiarse en el Oriente. El filósofo renegaba por la ausencia: "¿Qué hará en Asturias tanto tiempo?". Hasta que un verano acudió a su vergel asturiano: "Ahora comprendo". Como Vela, como Ortega, miles de viajeros han quedado hechizados con una Asturias plena de posibilidades. Contribuyamos a estimularlas y a prolongar esa magia, que no implica otra cosa que seguir conservando con mimo y sentido común su paisaje y sus esencias.

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