29 de septiembre de 2016
29.09.2016
Billete de vuelta

Autocrítica futbolera

29.09.2016 | 03:48
Autocrítica futbolera

En un ejercicio de honradez, Isma López, lateral del Sporting, asume la suplencia decretada por Abelardo como una advertencia, no como un castigo, y reconoce en titulares que "se esperaba más de mí". En un momento en el que jugadores mediáticos y multimillonarios son noticia por aceptar a regañadientes que les manden calentar un rato el banquillo, cuestionando con gestos perrunos la autoridad del entrenador, es digno de destacar a aquellos futbolistas que, como Isma, asumen la cadena de mando y hacen autocrítica. Lo cual no es sinónimo de mansedumbre; el jugador, herido en su orgullo, va a tratar de modificar la opinión del técnico a base de trabajo y esfuerzo. Hace dos temporadas estaba prácticamente defenestrado y acabó convirtiéndose en imprescindible.

Hace un par de lunes, en jornada de descanso de la plantilla del Sporting tras un partido dominical, nos cruzamos con Isma por la senda fluvial, más allá de Viesques, bien de mañana. Iba corriendo como un tiro. Sin duda, él mismo es más consciente que nadie de que no se encuentra, a estas alturas de temporada, al nivel explosivo de la pasada campaña, cuando la banda izquierda se le quedaba corta y devenía en autopista. Parecía entonces un motor en cuatro tiempos, de ida y vuelta, capaz de oxigenar los avances de su compañero de demarcación y de regresar, raudo, a defender las acometidas del extremo rival como si hubiera adquirido el don de la ubicuidad.

Isma se antoja uno de esos jugadores de inteligencia natural, bien amueblados en el uso de la palabra y muy miméticos con los designios de la hinchada. Es un chico estimado por la grada, que festeja los arranque de honestidad de los futbolistas tanto como el rapto furioso por la banda.

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