Peñamellera Baja aboga por un pacto para derivar la atención sanitaria a Cantabria

El Ayuntamiento cree que muchos vecinos ya acuden a los hospitales cántabros

05.04.2008 | 00:00
Una usuaria en el ambulatorio de Peñamellera Baja. Una usuaria en el ambulatorio de Peñamellera Baja.

Panes, Rebeca AJA


El alcalde de Peñamellera Baja, José Manuel Fernández Díaz, ha abogado por estudiar la posibilidad de derivar al Servicio Cántabro de Salud la atención sanitaria si persiste el conflicto sanitario-laboral del Hospital Comarcal Grande Covián. «Mientras no se den soluciones al conflicto de Arriondas, que al menos en este Ayuntamiento fronterizo nos puedan desviar a Cantabria», precisó Fernández Díaz, quien incidió en la mella que está haciendo entre los usuarios de esta área periférica de la comarca la huelga sanitaria.


«Ante la imagen de inseguridad del hospital se opta por recurrir a Cantabria», continúa, «y creemos que se está perdiendo credibilidad». El Alcalde quiso así trasladar «el sentir de la gente» ante un problema que «va a más» y sobre el cual «los responsables municipales no estamos transmitiendo a los usuarios absolutamente nada». También abogó por que, a través de la Mancomunidad de Municipios del Oriente, se solicite al patronato de la Fundación del hospital información sobre el estado del conflicto y de las negociaciones.

La situación sanitaria de este concejo, que comparte frontera con Cantabria, pasa por la aseveración popular de que, en cuestión de sanidad, «se tira más» para Cantabria que para Asturias. El hospital cántabro de Sierrallana, en Torrelavega, el más cercano a Panes (donde se ubica el centro de atención continuada de la zona), queda a 40 kilómetros por autovía. El de Arriondas, a 85 y por malas carreteras. Muchos usuarios reconocen que, cuando se trata de urgencias, se opta por Sierrallana o el Hospital de Valdecilla, en Santander. E incluso la Residencia Cantabria, también en Santander, cuando se trata de partos. Por cierto, que también se dan casos en los que se tira para la comunidad cántabra a la hora de percibir las ayudas económicas a la natalidad censando a los recién nacidos en esa región. Cantabria da más dinero a los padres.

El coordinador sanitario de la zona, Rafael Cuello Roces, por el contrario, asevera que la gran mayoría de los usuarios elige Arriondas y que «muy pocos, los que tienen familia en Cantabria», prefieren trasladarse allí. Quien opta por cambiar de región debe abonar el coste del transporte sanitario. Una cuestión que ha sido objeto de debate en el vecino y también fronterizo concejo de Ribadedeva. Aquí llevan tiempo planteando al Principado un pacto con Cantabria para que el usuario no tenga que pagar la ambulancia en las emergencias que sea necesario derivar a los hospitales cántabros. En cuanto a la incidencia del conflicto de Arriondas, Cuello afirmó que «nos está afectando mucho más que al resto». Citó el «trastorno económico, de tiempo y recursos» para los usuarios que tienen que desplazarse en taxi hasta el centro hospitalario.

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