Toda una vida enseñando a coser

Las antiguas alumnas de la academia de corte y confección que Marina Prieto inauguró en 1942 en Vega (Ribadesella) le dedicaron un homenaje

07.04.2008 | 00:00
Toda una vida enseñando a coser Toda una vida enseñando a coser

Marina Prieto es una maestra de la aguja. Como tal la reconocieron el pasado viernes sesenta de las ex alumnas de su academia de corte y confección, en un emotivo homenaje que tuvo lugar en Ribadesella. Marina Prieto inauguró su taller de costura en 1942, en la localidad de Vega, y se mantuvo al frente del mismo hasta hace diez años. Sus ex alumnas le regalaron un pergamino con sus nombres y un collar de perlas.

Ribadesella,

Bárbara MORÁN


Corría el año 1942 cuando Marina Prieto fundó en la localidad riosellana de Vega su academia de costura. Desde entonces y hasta hace sólo diez años no ha dejado de formar a las riosellanas en el arte del corte y la confección. A sus 85 años sigue siendo una mujer elegante, presumida y disciplinada. El pasado viernes vivió un emotivo día, ya que más de sesenta de sus antiguas alumnas decidieron darle las gracias por sus lecciones maestras de costura con un homenaje.

Marina Prieto abrió su taller de costura con veintipocos años. Sus alumnas y vecinos de Vega recuerdan que era como ahora, una mujer muy vital, con carácter y luchadora. Se quedó viuda y con dos hijas, que ella en soledad sacó adelante trabajando innumerables horas en la academia de corte y confección. De aquel lugar y aquellos tiempos guardan muy buenos recuerdos todas sus alumnas, que el viernes quisieron reconocer la labor de su maestra. «Era muy disciplinada, pero todo lo que ella te enseñó nunca lo olvidarás, es una gran mujer, trabajadora y un ejemplo de lucha. Todas le estamos muy agradecidas», aseguró Estela Rosete, antigua alumna del taller de Marina Prieto.

Minutos antes del comienzo del homenaje Marina Prieto aseguraba estar muy emocionada, nerviosa y, sobre todo, feliz porque sus alumnas se acordaban de ella y le daban las gracias públicamente. La emotiva cita fue en un hotel riosellano situado en la zona de la playa. Marina Prieto fue recibida con un cariñoso aplauso. «Estoy muy contenta, da gusto que te demuestren este cariño. Nunca me olvidé de ellas; algunas eran muy revoltosas, pero buenas. Fueron tiempos entrañables y que siempre es agradable recordar, sobre todo si se hace desde el corazón», manifestó.


La homenajeada recibió un pergamino con el nombre de todas las alumnas que participaron en la reunión y una joya muy especial: una cadena de perlas cultivadas con una reproducción de oro en miniatura de una máquina de coser, «para que nunca olvide que es una gran maestra y que siempre recordaremos sus lecciones», subrayó Rosete.

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