La Isla (Colunga),
Emilio G. CEA
La localidad de La Isla, en Colunga, amaneció el pasado domingo vestida de gala para celebrar su III Certamen de pintura al aire libre. Setenta y un artistas de todas las edades tomaron La Isla para pintar sus rincones más típicos. Los paisajes del entorno del emblemático arenal fueron sin duda los más plasmados en el certamen, organizado por la Asociación de Vecinos de La Isla. Los ganadores dentro de las tres categorías en las que se divide el certamen (adultos, hasta 7 años y de 8 a 13 años) se darán a conocer hoy, martes.
Los hermanos Ana María y Eduardo Cañas, de 10 y 9 años, respectivamente, junto con Lara del Barrio, de 11, se esmeraban desde primera hora de la mañana en un banco de piedra, a la vera de la playa, por plasmar en sus hojas de dibujo con lápices de colores el peñón de la playa de La Isla. «Nos gusta mucho la pintura a pesar de que nuestra profesora de Plástica y Artística en el colegio es un poco pesada», afirmaban estos jóvenes veraneantes vallisoletanos.
Desde Arriondas llegó al filo de las diez y media Óscar París. Este pintor amateur era de los pocos que decidieron no plasmar en su lienzo el paisaje de la playa. Su cuadro, una pintura en óleo sobre colores oscuros. Reflejaba el edificio de la antigua escuelina y las casas del fondo. «Suelo participar en muchos concursos de pintura y me gusta pintar paisajes», decía. Su secreto es guiarse por la inspiración.
También en torno al paseo que rodea la playa, la avilesina Elisa Bermejo casi acababa de terminar a primera hora de la mañana un cuadro abstracto del peñón para su colección particular. Terminado éste, se pondría a pintar La Isla en óleo sobre lienzo, cuadro que presentaría al certamen. Elisa, pintora desde niña, decidió días antes del certamen pasarse por La Isla para conocer el pueblo y sus vistas, en busca de inspiración. «De todos los rincones de La Isla su peñón es lo que más me ha cautivado», añadía.
A escasos metros de la iglesia de Santa María de Tona, de espaldas al mar, el joven de 10 años Jorge Díaz Olalla recreaba en su cuaderno su rincón favorito del pueblo: la «torre». No es una construcción, sino que, como el propio Jorge explica, «son tres árboles donde me encanta reunirme junto a mis amigos». Este niño confesaba que «la pintura me gusta, aunque participo en el concurso sólo para divertirme». En plena playa de la Isla, el joven pintor ovetense Guillermo Fernández saboreaba un bocadillo mientras con un pequeño marco buscaba encuadrar al aire de la brisa marina su próxima obra sobre óleo y pintura acrílica: el emblemático hórreo de La Isla y las montañas del fondo. A Guillermo no le gusta pensar en lo que va a pintar porque «se pierde espontaneidad. Pinto lo básico de la realidad con la luz siempre como protagonista».
La Isla, uno de los más bellos rincones del litoral oriental asturiano. inmortalizada en setenta y un lienzos.