Sotres (Cabrales),
Bárbara MORÁN
La presión vecinal ha hecho efecto: la localidad cabraliega de Sotres ya tiene otra vez aparcamiento. El Ayuntamiento de Cabrales ha decidido habilitar un parking provisional en una finca particular, propiedad de un vecino del pueblo y situada a escasos metros del aparcamiento público que lleva más de dos meses cerrado, ya que está ocupado por el material de obra de la empresa Tragsa, que ejecuta la rehabilitación integral de esta aldea, a través de los fondos del Plan estatal para el estímulo del empleo (Plan E).
La apertura del aparcamiento, el pasado martes, era recibida con gran alegría por los hosteleros y vecinos de la zona, ya que en numerosas ocasiones reclamaron al Ayuntamiento una alternativa para los cientos de turistas que se dejan caer por Sotres durante el verano y que no tenían ni una zona de parking en el que dejar sus vehículos debido al cierre del aparcamiento público.
Cipriano López, propietario del hotel Casa Cipriano y uno de los denunciantes de la situación con la que este verano Sotres afrontaba su temporada estival, se mostraba ayer satisfecho «a medias», ya que asegura que la apertura del parking ha llegado «tarde». El empresario celebraba que el Ayuntamiento se haya decidido a pagar los 1.500 euros que el vecino propietario del terreno pidió desde el principio para el uso de su finca como aparcamiento provisional, hasta que el parking público de Sotres sea despejado del material de obra depositado, que será retirado dentro de unos meses.
En el terreno que se ofrece desde el martes como alternativa para aparcar en Sotres caben unos cincuenta vehículos. Será gratuito para los visitantes. La medida se ha convertido en un soplo de esperanza para los propietarios de negocios en este pueblo y los lugareños, que se temían un mes de agosto con los turistas contados, debido a no la imposibilidad de ofrecer un lugar donde aparcar.
El martes, el Ayuntamiento de Cabrales decidió aceptar las condiciones del propietario del terreno y abrió al público el parking en dicha finca, tal y como habían solicitado públicamente los empresarios. A las tres y media de la tarde de ese mismo día el aparcamiento ya estaba completo. «Por suerte después de meses de súplicas el Ayuntamiento nos haya escuchado», concluyó Cipriano López.