Llanes, Begoña DÍAZ
El Oriente de Asturias se ha llenado de fiestas, como no podía ser de otra manera en el fin de semana más festivo del verano. Ayer las localidades de Poo y Andrín celebraron sus respectivos festejos en honor de Nuestra Señora.
Por la mañana y bajo un sol de justicia, los vecinos de Poo comenzaron a ataviarse debidamente para la fiesta, demostrando así su devoción y respeto a la Virgen. Nadie quiso perderse tan esperada cita festiva. Incluso una de las aldeanas, Verónica Vela, a pesar de tener una pierna escayolada, se enfundó su traje y participó sin dudarlo en las celebraciones.
Al mediodía se produjo la salida del ramo hacia la iglesia del pueblo, acompañado del sonido de la gaita y el tambor de Pablo Torrescano y Manolín, y de las panderetas que las aldeanas tocaron con gran esmero. Poco después comenzó la procesión que tuvo lugar antes de la santa misa. Un repicar incesante de campanas alertó de la salida de la imagen para encontrarse, un año más, con el pueblo de Poo. Las aldeanas se colocaron de cara a la imagen de la Virgen e hicieron todo el recorrido caminando de espaldas como muestra de su respeto y devoción a Nuestra Señora. Portada a hombros por Fernando Ruiz, José Luis y Ramón Martínez y Manuel Fernández, la imagen recorrió las calles del pueblo para ser devuelta a la ermita y comenzar la misa. Para finalizar una mañana llena de festejos, se realizó la subasta del ramo y el festival folclórico, que colmó de aplausos y ovaciones el recinto.
En Andrín no fue para menos. Allí se despertaron temprano con una salva de cohetes que anunció su día grande. El viernes, tras la finalización de la novena, se había celebrado la procesión para trasladar la imagen desde su capilla hasta la iglesia del pueblo. Este año, el ramo partió desde casa Silverio y, una vez llegado a la plaza, tuvo lugar la misa solemne. Al acabar, se cantó el ramo y la reverencia, lo que dio paso al regreso a la capilla.
Como broche final, los más pequeños de la fiesta bailaron diversas danzas de la zona, entre ellas el imprescindible pericote que ejecutaron a la perfección con la aprobación de todos los presentes. Llanes se engalanó así para uno de los días más festivos, en el que, por suerte, el tiempo estuvo a favor. Hoy le toca el turno a San Roque.