Llames de Pría (Llanes),
Bárbara MORÁN
En la playa de Guadamía y en el entorno de los bufones de Pría, ambos lugares enclavados en el pueblo llanisco de Llames de Pría, ondean desde ayer dos banderas negras. Una por los vertidos que la Asociación de Vecinos de Llames asegura que se hacen al río Guadamía; el otro estandarte, por la situación «trágica» que viven los bufones al permitirse, en contra de lo que dicta la ley, el acceso de vehículos privados a los mismos.
Decenas de personas se concentraron de forma pacífica en la intersección de la bajada a la playa de Guadamía y la pista que llega hasta los bufones, para mostrar una vez más su indignación por el «desinterés» que el Ayuntamiento de Llanes está mostrando ante las reiteradas denuncias de los vecinos por el «atentado medioambiental» que sufre la zona.
El colectivo informó a los turistas que transitaban ayer por este tramo, rumbo a la playa de Guadamía, sobre la situación de los bufones y su entorno. Unos paneles ofrecieron a los asistentes fotografías aéreas de cómo era el entorno de los bufones en 1999 y cómo se transformó y degradó hasta 2007. Pocos fueron indiferentes a las explicaciones de los vecinos.
La pareja de madrileños formada por Gonzalo Segovia y Begoña del Pozo fue de los muchos turistas que dieron su apoyo a los vecinos. «Es una pena que en lugar de mejorar un entorno como éste se estropee», destacaron los visitantes.
Bajo una gran pancarta de color negro y vestidos con camisetas negras con el eslogan «SOS Bufones de Pría, sálvalos de los coches», decenas de vecinos de Llames y personas de otros colectivos recordaron la necesidad «urgente» de salvar este accidente natural asturiano.