Mestas de Con (Cangas de Onís), Emilio G. CEA
Parecía que en la localidad canguesa de Mestas de Con se celebrase ayer el día grande de sus fiestas. El revuelo de los preparativos previos a la misa se acompañaba con el goteo constante de hasta catorce sacerdotes que iban llegando al sagrado lugar, junto al cual retumbaba el sonido de la gaita y el tambor de la banda «Ciudad de Cangas». El motivo de la singular celebración no era otro que el de homenajear al párroco local Manuel López Fernández, tras cuarenta años al frente de las parroquias de Mestas de Con, San Martín de Grazanes, Llenín y Gamonéu. Muy pocos feligreses faltaron a la cita con su párroco. Así que la iglesia de San Pedro estuvo abarrotada desde minutos antes del comienzo de la eucaristía.
Los «culpables» de este homenaje fueron Teresa García y José Antonio Fernández. Ambos se deshacían en elogios hacia «don Manuel», como popularmente es conocido el sacerdote, y analizaban sus principales cualidades. Nacido en Fonsagrada, (Lugo), en 1936, de destacan el hecho de que es «un hombre muy cercano al pueblo y humilde». Entre sus compañeros de profesión no faltaron los sacerdotes de Arriondas, Amaro Balbín y Javier Cuevas; Alejandro Fuentecilla y Luis Marino Solís, de Piloña; Marcelino Montoto, Ángel Fidalgo y Jesús de la Vega, de Avilés; José Antonio Couso y Ceferino Bermúdez, de Langreo y Pedro Fernández, de Cabrales; y Cándido García, de Tineo, entre otros. La misa fue presidida por Juan Antonio Menéndez Fernández, delegado episcopal del administrador diocesano.
El párroco de Arriondas, Amaro Balbín, aseguraba que «don Manuel» es «un gran compañero y una persona muy querida e integrada aquí», añadía. Balbín resaltaba que el homenaje «no es una despedida, sino una forma de darle cuerda». No faltaron los más jóvenes de la parroquia. Los hermanos Laura y Antonio García, de 10 y 12 años, respectivamente; Paula Gómez Vega, de 10 años, y Patricia Gutiérrez y Carolina Alonso, de 12 años, quienes se encargaron durante la misa de leer las peticiones. Estos niños hablaban de «don Manuel» como «una muy buena persona al que apreciamos mucho».
Personalidades del mundo de la política tampoco faltaron a la cita. Del Ayuntamiento de Cangas de Onís asistieron el alcalde, Alfredo García, y el portavoz del PP, Santiago Pendás. García aseguraba que «don Manuel es una persona muy querida gracias a su continua labor de dedicación a los demás. Algunas de sus mejores cualidades son su buen talante y su discreción».
La misa de acción de gracias por el ministerio sacerdotal de Manuel López fue magistralmente cantada por el coro femenino de Gijón, dirigido por la lugareña Mari Carmen Palacios. En la homilía, Juan Antonio Menéndez Fernández destacó las cualidades sacerdotales del homenajeado «de corazón manso y humilde». Menéndez aseguró que «es el clásico cura rural, cercano a la gente, cuyo mayor deseo es el de servir a los fieles». Resaltó su cultura: «hablaba y se carteaba en hebreo con su profesor en el seminario, además de ser un estudioso de San Isidoro de Sevilla y sus etimologías». La eucaristía se cerró con una cerrada ovación del público. «Don Manuel» dio las gracias «por el homenaje y por el cariño recibido a lo largo de estos cuarenta años». En tono jocoso aseguró: «seguiré aquí hasta que me echen».