Llanes, A. GARAVITO TORRE
Llanes acoge durante las dos últimas semanas de este mes a más de ochenta músicos procedentes de distintos países del mundo que acuden al XXII Curso internacional de música. La actividad, organizada por el Ayuntamiento de Llanes, está dirigida por el músico asturiano José Ramón Hevia.
Es el llanisco un curso de verano en el que se imparten clases de violín, viola, violoncello, cuarteto de cuerda y orquesta. Los organizadores afirman que el curso tiene una doble finalidad: por un lado, la convivencia entre personas con la misma pasión por la música y el contacto con otros músicos, y, por otro, que los alumnos conozcan al profesorado y que así se produzca una toma de contacto que les puede ser muy útil para el futuro, ya que la música es una enseñanza en la que se necesita una relación estrecha entre profesor y alumno.
El objetivo principal es formarse, estudiar, aprender y, sobre todo, compartir experiencias con otros músicos. Se tiene muy en cuenta la convivencia, ya que es enriquecedora y, a diferencia del resto del año en el que los alumnos cuando practican lo hacen de forma individual, aquí conviven en el albergue donde se hospedan. Están juntos los quince días, estudiando y practicando, uno al lado del otro.
Por eso estas dos semanas que dura el curso se viven con mucha intensidad. A finalizar el curso son muchos los alumnos que lloran al despedirse, ya que aquí se hacen buenos amigos.
Mateo Luces, coordinador del curso, afirma que es «una experiencia enriquecedora musicalmente, conoces profesores que sería difícil conocer y alumnos que están en tu misma situación». Añade que en estos cursos de verano «no sólo aprendes de tu profesor, sino que vas a clase y observas a otros alumnos que están en tu misma situación. No es el típico estudio de libro, el estudio teórico», añade. «La música es un poco como un deporte, no lo estudias, sino que lo aprendes gracias a la práctica, aunque también tiene mucho de intelectual», señala Mateo Luces. Hace veinte años, él participó en este curso y recibió lecciones del actual director, con el que ahora colabora en su organización.
Los alumnos, entre los 13 y los 25 años, proceden de lugares como Málaga, Canarias, Barcelona o Mallorca e, incluso, de otros países como Portugal, Francia o Alemania. En este curso se observa cómo conviven razas, diferentes culturas e idiomas.
A pesar de que la mayoría de las clases se imparten en español, el curso se adapta al idioma dependiendo de quién imparta y quién reciba las enseñanzas. Los alumnos tienen en Llanes a grandes maestros, ya que el profesorado está formado por prestigiosos músicos internacionales.