Ribadesella, Bárbara MORÁN
El «botellón» ya ha pasado a la historia en Ribadesella. Tras seis años de protestas, los vecinos de la zona del parque infantil de L'Atalaya han logrado este verano lo que ya creían que era una utopía. «Por fin hemos podido dormir y llevar nuestras vidas con cierta normalidad, porque los jaleos de cientos de personas se han acabado», destacó Manuel Otero Rosete, portavoz de los vecinos de esta zona de la villa riosellana.
Los vecinos, que han «malvivido» en estos últimos años por culpa del «botellón», aseguran que a partir del segundo fin de semana de este mes, con la presencia de la Policía Local en la zona y la puesta en marcha de la ordenanza municipal para regular el ocio en espacios públicos, han comprobado que «se han acabado aquellas noches de pesadilla, en las que ningún vecino lograba conciliar el sueño», señaló Otero.
El portavoz asegura que los vecinos de L'Atalaya están «muy contentos, satisfechos y agradecidos». También apuntó que solamente queda ya «un grupito de unos veinte desafiantes a la normativa, que a veces montan jaleo, pero, sin duda, frente a los seiscientos a los que estábamos acostumbrados es un gran éxito el efecto de la ordenanza», puntualizó Otero.
Los residentes en la zona del parque de L'Atalaya y los empresarios con negocios de hotelería en la zona están «profundamente agradecidos» a mucha gente: «Al alcalde de Ribadesella, Ramón Canal, al resto de la Corporación municipal, a la Guardia Civil, a la prensa por escucharnos y transmitir nuestra preocupación y, por supuesto, a la Policía Local. Entre todos han logrado este resultado», destacó Otero, al tiempo que no ocultó su alegría en nombre de todos los vecinos, ya que por fin, tras años de denuncias, protestas y esperas, los casi seiscientos afectados por el fenómeno del «botellón» pueden «dormir y vivir tranquilos», según subrayó Otero.
Los vecinos recuerdan que la ordenanza municipal ha sido un éxito, también, por dar el «respeto al uso de ese parque infantil, en el que al día siguiente de los "botellones" jugaban niños, cuando unas horas antes jóvenes bebían y lo dejaban todo tirado», añadió. Éste es el primer mes de agosto en casi una década en el que los vecinos de esta céntrica zona de la villa riosellana pueden descansar por las noches, ya que en los anteriores veranos, por estas fechas, «se congregaban diariamente cientos de jóvenes para hacer "botellón" y el ruido ensordecedor nos impedía dormir», destacó Otero. El portavoz vecinal agradece que, además de que este tipo de estampas haya pasado a la historia, también lo haya hecho la presencia en la zona de coches y de motos armando escándalo y con la música a todo volumen. «Solían instalarse en el parque y desde que este reglamento se ha empezado a poner en marcha también, por suerte, nos hemos librado de este problema», concluyó Otero.