Llamigu (Llanes),
B. MORÁN
El pueblo llanisco de Llamigu volvió ayer a teñirse de morado. Decenas de personas participaron en la tradicional «guerra del vino» que acompaña a la fiesta de Nuestra Señora de Loreto, que celebra cada año este pueblo perteneciente a la parroquia de Nueva de Llanes. No hay edad para disfrutar de esta «batalla campal» en la que la única «munición» es el vino tinto peleón. Gana -es un decir- el que menos morado termine, aunque es complicado determinarlo ya que el vino flota en el ambiente de la jornada matutita de esta festividad y todos los que asisten al comnbate acaban absolutamente empapados y teñidos de morado. Pistolas de agua, pulverizadores y hasta sulfatadoras, todo sirve para la «guerra». Tras la contienda, nada mejor que una comida campestre para reponer fuerzas a base de manjares cien por cieton asturianos. Ppara animar la tarde todos disfrutaron de una carrera de cintas y una verbena que cerró la fiesta en Llamigu.