Llanes,
E. G. CEA / R. BATALLA
En el flamante cuartel de la Guardia Civil de Llanes, estrenado en abril, no todo es tan bonito como parece. El moderno y funcional edificio oculta una serie de deficiencias que varios guardias civiles y familiares llevan denunciando desde que el inmueble fue inaugurado por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el 15 de abril.
Y es que el edificio parece estar gafado. Si primero su construcción se retrasó durante más de siete años, ahora son los problemas en el interior de los pabellones, donde viven los agentes con sus familias, los que hacen que el recinto vuelva a estar en la picota.
Los cuatro ascensores de los pabellones no funcionan. Una subida de tensión ocurrida el pasado mes de julio los estropeó. Hasta hoy. «La Guardia Civil dice que la avería la debe arreglar Hidrocantábrico e Hidrocantábrico dice que tiene que hacerse cargo es la Guardia Civil», se quejaron ayer inquilinos de las 19 viviendas ocupadas.
Más deficiencias: algunas ventanas no cierren, los radiadores pierdan agua, la tarima flotante de algunos suelos está levantada a causa de la humedad y en una de las bañeras falta por colocar una tubería del desagüe. Este último hecho provocó una mancha en la zona de los soportales. «El fontanero enviado por la empresa para arreglar esto alucinó», comentó uno de los inquilinos. «Tras el arreglo no se repuso ni la escayola ni los azulejos dañados», añadieron.
Otra de las deficiencias denunciadas tiene que ver con el muro que da al parking exterior del cuartel, construido en forma de escalera, con el peligro que eso acarrea para los niños que juegan allí. «Han traído antes del verano unos bloques de hormigón para subsanar esta deficiencia pero nadie los ha colocado aún», destacó un inquilino. Las familias residentes en el cuartel han creado una asociación de usuarios del edificio. En una de las reuniones se llegó incluso a plantear la posibilidad de pagar, «a escote», el arreglo de los ascensores, que asciende a cerca de 4.000 euros.
Algunos de los focos subterráneos de la parte trasera del cuartel se han fundido y otros están rotos desde hace meses, sin nadie se ocupe de su reparación. Igual pasa con algunas de las farolas. «El problema es que las cosas se estropean y nadie lo arregla. La empresa constructora no se hace cargo ni del arreglo las deficiencias del edificio. Estamos cansados de llamarles hasta tres veces por semana y no hacen caso», señaló un inquilino.
Otras fuentes del cuartel de la Guardia Civil de Llanes consultadas por este periódico aseguraban ayer que las deficiencias de los pabellones son «las propias de todo edificio de nueva construcción».