Cangas de Onís,
J. M. CARBAJAL
El sector de la construcción de obra nueva en Cangas de Onís, como otros numerosos concejos de toda España, ha pasado en un pispás del «boom» a la paralización casi absoluta. Ahora mismo, en plena gran crisis del ladrillo, las grúas torre instaladas en la villa se cuentan con muy pocos dedos de una mano. Y parece que la cosa irá para largo, siguiendo idéntica estela a la de distintos puntos del país. Al menos, es lo que auguran empresarios vinculados al sector.
No hace mucho, en plena bonanza económica, caminaba con paso firme una futura actuación en la ería de Contranquil, auspiciada por tres empresas constructoras, merced a la puesta en marcha de un ambicioso plan parcial que permitiría el desarrollo de alrededor de 850 viviendas en esa zona de expansión de la ciudad. De momento, el tema sigue adelante, salvando la lógica tramitación burocrática, pero nada indica que el proyecto pueda arrancar a corto o medio plazo.
Otra actuación que levantó en su día mucha expectación estaba localizada en el núcleo de La Venta (Cangas de Onís), donde la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, una de las más grandes del país, propiedad del ex presidente del Real Madrid Fernando Martín, preveía edificar unas 700 viviendas, para lo cual había adquirido cerca de 10 hectáreas de terreno. La entrada en concurso voluntario de acreedores -antigua suspensión de pagos- de la firma, instado en el verano del ejercicio anterior, ha dejado en el aire la futura macrourbanización.
En pleno casco urbano de la ciudad de Cangas de Onís solamente están elevadas dos grúas torre, ninguna de ellas en proyectos de edificación de obra nueva destinada a la promoción de viviendas, algo raro e impensable hace apenas unos pocos años. Así, una de las grúas se encuentra en la zona del Borinquén, en la rehabilitación de un inmueble que da a la calle San Pelayo; otra grúa se alza en las inmediaciones del «puente romano», exactamente en la reforma del conocido chalé de Sarmiento, el cual se está acondicionando para futuro uso hotelero.
Mientras tanto, florece por doquier un buen número de carteles de venta o alquiler de viviendas, tanto nuevas como de las denominadas de segunda mano, en bastantes zonas de la ciudad de Cangas de Onís. La crisis del ladrillo ya no es sólo tema de las grandes urbes del país, o de los lugares costeros mediterráneos, sino que empieza a hacer mella en pequeñas localidades del oriente asturiano. Y Cangas de Onís, como otras ciudades y villas similares, no constituye una excepción.