Cangas de Onís, Ramón DÍAZ
El elevador panorámico de Covadonga, cuya apertura anunció el Gobierno del Principado para el verano de 2008, sigue en veremos. Y con él, el diseño preparado para el real sitio por el Ejecutivo de Vicente Álvarez Areces. Todo queda a expensas de la llegada del nuevo arzobispo de Oviedo. El Ejecutivo de Vicente Álvarez Areces ha anunciado que no moverá un papel hasta conocer la opinión de la futura cúpula de la Iglesia de Asturias. La anterior, encabezada por Carlos Osoro, había manifestado su frontal oposición al elevador panorámico con el que el Principado pretendía llevar a los turistas desde la finca de Les Llanes hasta el santuario de Covadonga.
La oposición de la Iglesia al ascensor de Les Llanes tiene que ver con el negocio: sería de pago y podría recortar el gasto de los visitantes en los numerosos puestos del santuario, todos ellos controlados por la Iglesia. Pero también tiene que ver con la ordenación del santuario mariano: el Principado siempre ha dejado abierta la posibilidad de construir un centro de recepción de visitantes en la casa de Les Llanes, una opción que el Arzobispado de Oviedo rechaza de plano. Las autoridades eclesiásticas apuestan por que el acceso a Covadonga siga siendo libre y gratuito durante todo el año, como ocurre en la actualidad. Y en el caso de que se construya un centro de recepción de visitantes, la Iglesia de Asturias defiende que debe hacerse en el santuario; en el edificio de la Escolanía, por ejemplo.
El Gobierno asturiano ya ha anunciado que no ejecutará en Covadonga ningún proyecto sin el respaldo de la Iglesia de Asturias. Así que el elevador de Les Llanes, anunciado a bombo y platillo en 2006, será descartado si el nuevo arzobispo mantiene el rechazo de su predecesor. La finca de Les Llanes, que el Principado adquirió hace unos años por 3 millones de euros, contará el año que viene con un aparcamiento «ecológico» con más de 200 plazas, pero el santuario de Covadonga está situado a más de un kilómetro de distancia, y a mucha más altura, de la zona en la que se construirá el «parking», así que el Principado se verá obligado, previsiblemente, a impulsar «autobuses lanzadera» a Covadonga desde Les Llanes, de forma similar a como ahora lo hace a los Lagos.
En lo que sí han coincidido hasta ahora Principado e Iglesia es en la conveniencia de peatonalizar la explanada existente entre la basílica de Covadonga y la santa cueva. Han diferido ambas partes, eso sí, en la fórmula. El Principado propuso en un primer momento un acceso rodado desde Muñigu y un aparcamiento subterráneo bajo la explanada de la basílica. La Iglesia de Asturias rechazó la idea del «parking», lo que llevó al Principado a transformar la carretera de Muñigu -una propuesta que sí gustaba en el Arzobispado- en senda peatonal y cicloturista.
Con la entrada en servicio, en 2010, del aparcamiento de Les Llanes sólo restará un equipamiento de este tipo en el santuario: el estacionamiento de la zona deportiva del real sitio, situada detrás del edificio de la Escolanía. Es una antigua demanda de la Iglesia, que requerirá sesudos estudios técnicos, a la vista de la elevada pendiente del paraje. Claro que, salvo que la senda de Muñigu vuelva a replantearse como carretera, el único acceso rodado al aparcamiento de la Escolanía discurre por la explanada de la basílica, lo que impediría su peatonalización. La próxima reunión del patronato del real sitio, que se convocará tras el nombramiento del nuevo arzobispo, determinará el futuro de Covadonga.
La Administración reanudó hace unos días las obras de construcción de la senda peatonal y cicloturista entre Muñigu y Covadonga -en la imagen-, que había permanecido paralizada durante varios meses. Durante estos días, varios operarios, ayudados por maquinaria pesada, proceden a habilitar una futura zona de aparcamiento para autobuses en la margen derecha de la carretera que conduce a Covadonga. Hasta este punto llegará una pasarela peatonal que partirá del aparcamiento «ecológico» de Llerices.
El Ayuntamiento de Cangas de Onís ha solicitado formalmente al Gobierno del Principado que el aparcamiento de Llerices -en la imagen- pase a llamarse «de Muñigu». Así será, previsiblemente, la próxima Semana Santa. La petición municipal tiene que ver con los problemas que ha provocado el actual nombre del «parking», que ha llevado a numerosos visitantes a tomar la desviación hacia Llerices, situada varios centenares de metros antes del aparcamiento. Según las autoridades locales, el cambio de «apellido» evitará las confusiones.