Llanes, María TORAÑO
«A mí no me importa que la gente beba, pero se ponen en las ventanas de las casas, te pintan las paredes, rompen los espejos retrovisores de los coches y hasta te mean en la puerta», explicó ayer Isidro Juan Pastor, vecino del barrio llanisco de El Cuetu. Cada fin de semana los alrededores de su casa se llenan de jóvenes cuya intención es disfrutar de una noche de fiesta, que suele arrancar con un «botellón». «Los vecinos de esta zona tienen una media de edad muy alta y no se puede descansar porque no respetan nada. Hay que hacer algo», agregó.
«Lo dejan todo lleno de basura, aunque luego lo limpian los barrenderos, y es una pena pensar lo que costó arreglar esta zona para que ahora esté así. Hasta carros de la compra aparecieron tirados en la senda que va junto al río», se quejó el vecino, en referencia a los destrozos de bancos y farolas que también sufre este barrio, donde ven bien que se tomen medidas. A lo largo del verano fueron varios los vecinos que presentaron quejas y denuncias para que se controlasen los «botellones». Isidro Juan Pastor destacó que se producen durante todo el año: «Hasta un domingo a partir de las seis de la tarde». Y no sólo en las épocas de vacaciones, aclara. El concejal llanisco José Manuel Herrero tiene preparadas dos ordenanzas provisionales para acabar con el problema.
Tras hablar con asociaciones juveniles y de padres, al Consistorio le quedan las conversaciones con los vecinos y los hosteleros para tener todas las opiniones necesarias y sacar la normativa antes de Semana Santa, la época junto al verano en la que se concentran más «botellones».
Parece que Llanes está dispuesta a seguir el camino abierto por Ribadesella, que aplica desde este verano una legislación que combate el consumo abusivo de alcohol en la calle. Estos dos concejos, junto a Gozón, fueron elegidos para desarrollar una experiencia piloto de control de este tipo de reuniones juveniles.
El portavoz del PP llanisco, Fidel Sánchez, explicó que su grupo político lleva «varios plenos reiterando la necesidad de poner en marcha esa normativa». Según Sánchez, el Ayuntamiento acarrea un «retraso desde hace un año» en la regulación del consumo de alcohol en la calle. «Esperamos y exigimos que se apruebe esta normativa», reclamó el portavoz de los populares, quién mostró sus dudas de que los socialistas «vayan a buscar consenso» para solucionar este problema.
Valentín Purón tiene un establecimiento hostelero en El Cuetu y no se extraña de que los chavales beban en la vía pública al precio que están las copas en el resto de bares cercanos, justo en las calles donde se concentra el ambiente nocturno llanisco. En otro sentido se expresó la propietaria de otra cafetería: «A mí no me molestan los que hacen el "botellón", pero vienen a pedirte vasos de plástico y hielos y dejan de consumir en la zona. Sí que es verdad que lo dejan todo muy sucio, pero hay un buen servicio de barrenderos».
El «botellón» se concentra en las calles de Juan Cuesta, La Bolera y el Cueto Alto, en las inmediaciones de la estación de autobuses, una zona rehabilitada hace unos años por el Ayuntamiento. Los jóvenes se sientan en el suelo en la plaza o en las aceras y apoyan los vasos y botellas en cualquier ventana que les quede cerca e, incluso, sobre los coches que estén aparcados por la zona. El parque de Posada Herrera también es un punto común de reuniones para beber al aire libre, pero parece que desde este verano la incidencia en ese punto ha bajado.
El Ayuntamiento llanisco espera concluir las reuniones en lo que de año para que la ordenanza se apruebe en 2010, y dedicará un apartado al consumo entre los menores.
«Es normal que los chavales beban en la calle al precio que están las copas»
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Hostelero de El Cuetu
«Llevamos varios plenos reiterando la necesidad de esa normativa»
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Portavoz del PP
«Pintan las paredes, rompen los retrovisores y hasta te mean en la puerta»
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Vecino de El Cuetu