lópez de arenosa
Colombres, María Toraño
Mercedes Arenillas y Ángel Torres lo tienen claro: «Lo mejor es venir». Así de firmes se muestran estos dos moteros cántabros que repiten desde hace una década en la Reunión Internacional de Motos Clásicas de Colombres, que este año cumple su vigésima segunda edición. «Aquí te entiendes hasta con los extranjeros», aseguran. Esta pareja tiene una Lambretta con más de cincuenta años, que este año no han podido usar, y para la que siempre encuentran alguna pieza en el mercadillo especializado que se abre con motivo de la reunión.
De un poco más lejos viene Derek Jackson, desde la localidad de Stockton-Un-Tees, en el noreste de Inglaterra. Este veterano motorista conduce una BMW R60 de 1959 que cuida con mimo y procura tener siempre a punto. Jackson reconoce que requiere mucho esfuerzo y tiempo conservar las motos pero, después de cuarenta años subido en una, no hay marcha atrás.
Como él, más de 300 ingleses han acudido este año al encuentro de apasionados por las motos clásicas, donde además de los españoles también se reúnen franceses, italianos, portugueses, noruegos, irlandeses y alemanes, entre otros. Un incondicional de la cita de Colombres es Andrés Portilla, cántabro de Solares. Tiene una moto Terrot de color rojo impecable, a pesar de que data de 1936. «Es la primera moto. La recuperé cuando llevaba treinta años aparcada en un rincón y la reconstruí», explica. Portilla tiene también otras dos motos de 1967 y 1926.
Hoy se comerán una paella multitudinaria y mañana participarán en la ruta de despedida hasta los Picos de Europa.
Los moteros de la concentración internacional de Colombres se acercaron ayer por la mañana a Lastres (Colunga). El puerto y la villa se llenaron de reliquias moteras procedentes de rincones de todo el mundo. Unos 700 moteros participan en esta concentración, que tiene previstos recorridos por toda la comarca. En la foto, los moteros, ayer por la mañana, durante un descanso delante de la rula lastrina, informa Bárbara MORÁN.