Arriondas (Parres),
J. M. CARBAJAL
Si se pregunta en la villa de Arriondas por Luis Enrique Argüello Otero es muy posible que la cosa resulte tarea difícil para bastantes de los parroquianos del concejo de Parres. Ahora bien, si se hace por Kike Otero el asunto difiere totalmente. Treinta años ejerciendo como funcionario en el Ayuntamiento parragués, los últimos ejercicios como encargado del Negociado de Rentas y Exacciones, además de jugador del histórico club Arenas del Sella durante muchas temporadas -luciendo la blanca elástica casi siempre con el dorsal nº 10 a la espalda-, le han convertido en uno de los personajes más populares de ese municipio del Oriente asturiano. La familia, el trabajo y el fútbol han sido, y serán, sus tres grandes pasiones.
Precisamente, días atrás, alrededor de medio centenar de compañeros de trabajo en el Consistorio de Parres, entre funcionarios, personal laboral y operarios de la Mancomunidad de los concejos de Parres y Piloña, así como también trabajadores de la Mancomunidad del Oriente de Asturias, se reunieron en torno a mesas y manteles, en el afamado restaurante «El Cenador de los Canónigos», en Cangas de Onís, para rendirle un homenaje con motivo de su jubilación. Kike Otero inició su andadura en el Ayuntamiento allá por abril de 1979 y se jubiló el pasado día 16 de junio.
Al emotivo evento, que contó con una larguísima sobremesa, también acudieron algunos concejales de la Corporación municipal de Parres. Tampoco faltó, como es lógico, su esposa, María Elena. Se vivieron momentos tremendamente emotivos a lo largo del homenaje, pues a Kike Otero se le saltaron las lágrimas en más de una ocasión, cada vez que glosaban su figura. Una de las anécdotas más entrañables de la sesión vespertina, tras el opíparo almuerzo, tuvo como protagonistas a sus compañeros de trabajo. Y es que Kike Otero era el funcionario encargado de introducir los datos en el ordenador de las lecturas de los contadores del agua gastada por los parragueses, los cuales le facilitaba Roberto Peruyero - «Peruyeru», el fontanero municipal-, para, seguidamente, emitir los pertinentes recibos a los contribuyentes. ¿Y qué fue lo que regalaron en tan señalada fecha los compañeros de fatigas? ¡Un hermoso contador de agua!