Posada (Llanes),
Bárbara MORÁN
La pasión por el mundo ecuestre reunió ayer en Posada de Llanes a decenas de personas. Los amantes del mundo caballar fueron un año más puntuales y fieles a su cita con la tradicional Feria del Pilar que se celebra anualmente en esta localidad llanisca. La cita, que ya cumple su novena edición, se ha convertido en un acontecimiento ineludible para los amantes del mundo ecuestre. En esta edición la presencia de caballistas de la zona fue mayor que otros años, lo que propinó un aumento de los espectáculos ecuestres que ya arrancaron primera hora de la mañana en el terreno de La Rectoral situado enfrente del cuartel de la Guardia Civil de Posada.
Los protagonistas de la jornada matinal fueron los jinetes más jóvenes de la feria. Los niños del Club Montañas y Caballos de Porrúa dieron el pistoletazo de salida al evento con una exhibición de volteo. Decenas de madres y padres de estos pequeños jinetes, así como numerosos fans incondicionales de esta feria, aguantaron estoicamente la débil pero pertinaz lluvia que acompañó durante las primeras horas del día.
Paralelamente al espectáculo ecuestre, desde las diez de la mañana, numerosos criadores de caballos se dieron cita para mostrar, comprar y vender animales. Más de cincuenta caballos y yeguas desfilaron elegantemente por el prao de la feria.
A las doce del mediodia dio comienzo el VIII Concurso de Destreza Equina. Una prueba muy emocionante en la que los competidores trataron de completar el circuito a la máxima velocidad posible y sin cometer ninguna penalización. Este año, por quinta vez consecutiva, participaron en esta cita ecuestre los jóvenes alumnos del colegio de educación especial Don Orione, que son grandes entusiastas de esta actividad.
Tras la jornada matinal se celebró la ya tradicional espicha popular y la IX Carrera de Cintas a Caballo puso el broche final a la fiesta ecuestre de Posada.