El Naranjo de Bulnes es una de las cumbres míticas de la península. Desde que en 1904 Pedro Pidal y El Cainejo ascendieran por primera vez esta mítica montaña, miles de montañeros y escaladores se han sentido atraídos por esta cima singular, que se ha cobrado varias vidas, algunas de ellas de montañeros con gran experiencia.
La única manera de coronar el Naranjo de Bulnes, un enorme murallón calizo con cerca de 500 metros de altura, es escalando, si bien su cara sur ofrece algunas vías de dificultad moderada. Pero la cuerda es necesaria, tanto para subir como para bajar (hay que realizar tres tramos de rappel).
No es necesario ser un consumado escalador para conquistar el Picu Urriellu. Las exigencias mínimas son: no tener mucho vértigo y gozar de una forma física razonable y de un mínimo de agilidad y coordinación, según señalan los guías de montaña que organizan a acompañan a quienes quieren cumplir el deseo de alcanzar la cumbre de la mítica y emblemática montaña asturiana.