Arriondas (Parres),
Alba SÁNCHEZ R.
Los vecinos de la localidad parraguesa de Arriondas están indignados por la proximidad de una central eléctrica a un parque infantil en la recién inaugurada urbanización del barrio de Arriondas Norte. La actuación en la futura área residencial ha traído consigo la construcción de una zona de expansión para los más pequeños. La sorpresa de los vecinos llegó cuando comprobaron que el parque había sido colocado justo al lado de una central de trasformación de electricidad.
Para los vecinos el peligro es claro para los niños que, al salir del colegio, situado a tan sólo cien metros de distancia, corren a disfrutar de unos momentos de ocio desconociendo por completo el peligro que acecha. «Los pequeños no se fijan en los letreros de peligro», comenta Eduardo González Valbuena, padre de una niña de siete años, «se meten en todos los recovecos sin tener claro si existe el peligro o no».
Para los vecinos el responsable es el ayuntamiento parragués, que a la hora de aprobar la urbanización tenía que haber exigido la colocación del parque infantil en una zona diametralmente opuesta a la central eléctrica. O, en su caso, colocar unas barandillas sin acceso para los niños «Del soterramiento ni hablemos», comentaba irónicamente González, para apostillar que «al trabajador que accede a la central lo mismo le da abrir un candado que tres de diferentes líneas de barandillas de seguridad» asegura este vecino. Los parragueses no entienden cómo se ha podido colocar el parque en esta ubicación habiendo estudios clarísimos del peligro de la proximidad de una central de transformación a un centro escolar o similar. Asimismo, resaltan los peligros que tiene la urbanización, que presenta grandes pozos en los lugares donde se van a levantar las futuras construcciones sin siquiera unas vallas que no permitan el paso. Los vecinos confían en no tener que lamentar alguna desgracia antes de que se solucione el problema.