Llanes, María TORAÑO
La Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras tendrá abierta hasta mañana la convocatoria para el levantamiento de actas previas a la ocupación de los bienes y derechos afectados por las expropiaciones de las obras de ensanche y mejora de la carretera LL-11, de Niembru y Barru. Los propietarios de las fincas afectadas deberán comparecer con los documentos acreditativos de la titularidad de los terrenos, así como el último recibo del impuesto de bienes inmuebles.
Los 3.980 metros de esta carretera unen Bricia con el cruce de la carretera AS-263 hacia Porrúa. La intervención cuenta con una partida presupuestaria de 1.844.956,56 euros y se espera que se ejecute en un plazo máximo de 18 meses. Las obras consistirán en el ensanche de la vía hasta los 5,20 metros, salvo en una parte que cruza Barru donde, debido a las casas, no podrá alcanzar esa anchura. Está prevista la renovación del firme, la construcción de cunetas revestidas de hormigón y algunas zonas de evacuación para el agua.
Esta estrecha carretera discurre por una zona muy turística, con varias playas en los alrededores y parajes como la ría de Niembro. Dado que el tránsito de peatones es frecuente, se habilitarán diferentes zonas para los que puedan caminar con seguridad.
En el primer kilómetro de recorrido entre Bricia y Niembru se proyecta una senda peatonal de 1,50 metros de anchura en la margen izquierda y se colocará un tramo de acera de unos 450 metros para dar continuidad a la senda dentro de Niembru. Para facilitar el tránsito peatonal con Bricia se prevén otros dos tramos de acera. Igualmente, se proyecta también la ampliación del puente sobre la ría de Barro con una losa maciza de hormigón. La actuación se completa con una barrera de seguridad de madera que proteja a los usuarios de la senda, la instalación de una barrera de seguridad metálica y la señalización necesaria.
El pasado mes de julio, tras el anuncio de este proyecto, la Agrupación de Vecinos y Amigos de Llanes (Avall), denunció el «grave impacto ambiental y paisajístico» que pueden suponer las obras porque implicarían el derribo de, al menos, «46 robles, 5 encinas y otros 8 árboles ornamentales, en general ejemplares de notable porte», en la zona de la carretera que transcurre por un área boscosa.