Sotres (Cabrales), R. AJA
La Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras ha decidido no someter a estudio de impacto ambiental el proyecto de acondicionamiento del tramo de carretera entre la localidad cabraliega de Sotres y el límite con Cantabria. La publicación en el Boletín Oficial del Principado de Asturias de esta decisión abre la vía a una obra en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa, pero también prescripciones sobre un asunto que colea desde hace años. El asunto en cuestión no es otro que el deslinde con la vecina comunidad de Cantabria en Cabrales y, más concretamente, en el trazado que afecta al mojón denominado Jito Escarandi.
Pues bien, en el informe de la Consejería se exige «revisar la ubicación del elemento denominado 93. Mojón del Situ de Escarandi, cuya localización en los planos de proyecto no se corresponde con la información que obra en los archivos de esta Consejería. Este elemento será localizado por el seguimiento ambiental de las obras, antes del inicio de las mismas y se balizará garantizando su integridad física».
Cabrales lleva más de dos años apelando a la «lógica» línea divisoria de cumbres y aguas vertientes para defender la ubicación histórica del Jito Escarandi, que no se corresponde con la actual, a la cual, como es lógico, se aferran los argumentos del vecino municipio cántabro de Cillorigo de Liébana. Como ya adelantara LA NUEVA ESPAÑA el pasado mes de mayo, el Ministerio de Fomento, a través del Instituto Geográfico Nacional (IGN), ya se ha posicionado, tras un largo primer proceso administrativo, a favor de la teoría defendida por el concejo cabraliego.