Arriondas (Parres),
Alba SÁNCHEZ R.
El Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha condenado al Hospital del Oriente Grande Covián a indemnizar con 70.500 euros a la familia del piloñés Juan Luis Díaz Sánchez, que falleció en diciembre de 2006 después de la atención recibida en el centro hospitalario.
Luis Díaz Sánchez, de 79 años de edad y vecino de la localidad piloñesa de Antrialgo, fue ingresado en el Grande Covián el 2 de noviembre de 2005 para ser operado de la cadera derecha, intervención que se realiza al día siguiente. Según la sentencia, la operación se efectúa sin comprobar las patologías previas del enfermo, considerado de alto riesgo. «A partir de ahí se inició un calvario», comenta muy afectada su hija, Isabel Díaz.
Luis Díaz pasó un mes y medio de padecimientos antes de fallecer, mientras su familia se desesperaba de impotencia por no poder ayudarlo. «Rabia» y «frustración» son, según Isabel Díaz, las palabras que mejor definían los sentimientos de las tres hijas del afectado.
Ni siquiera obtuvieron consuelo en el servicio de atención al cliente del centro, donde, asegura Isabel Díaz, «nos contestaron que era un hospital de segunda y que nos aguantásemos». Entonces decidieron iniciar un pleito contra el hospital, hasta que cuatro años después el Tribunal Superior de Justicia de Asturias les ha dado la razón.
Haciendo pública la denuncia, la familia pretende que su historia de sufrimiento no se repita. «En ningún momento tuvimos opción de conocer la historia clínica de mi padre y desconocíamos la causa de su empeoramiento. Lo único que podíamos ver día a día era el tremendo sufrimiento por el que estaba pasando», apunta Isabel Díaz.
Además, los familliares de Luis Díaz afirman que con los antecedentes clínicos de su padre debería haber sido trasladado a otro centro con más medios, algo a lo que no tuvieron opción. Así se evitarán sufrimientos innecesarios para los enfermos y las familias.
«Espero que la sentencia sirva para que no se vuelva a producir un caso de estos, que la historia no acabe en un desenlace faltal, porque eso no hay dinero que lo pague», concluye Isabel Díaz.