Ribadesella, Bárbara MORÁN
El Club de Golf La Rasa de Berbes recurrirá esta misma semana el acuerdo adoptado por la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado de Asturias (CUOTA), que declara ilegales varias construcciones levantadas por el club que deben ser demolidas. Así lo anunció ayer Luis Pablo González de Cabo, presidente del club La Rasa. «Por supuesto que vamos a recurrir al acuerdo de la CUOTA porque su informe está basado en datos erróneos», afirmó González de Cabo, que defiende la legalidad de las construcciones que el colectivo que preside ha levantado en el entorno del campo de golf de Ribadesella, situado en la localidad de Berbes.
Tras hacerse público el martes el informe de la CUOTA en el que este órgano determina la demolición de cuatro casetas y de una excavación para el acopio de agua en la instalación riosellana, González de Cabo quita hierro al asunto y confía en que «todo quede aclarado» en el recurso que esta misma semana presentará ante la CUOTA. El presidente del club piensa que la clave del dictamen contrario del organismo que controla el urbanismo asturiano reside en que el arquitecto que elaboró el proyecto de legalización de todas estas construcciones «realizó mal la medición de la casa club, que sí está dentro de la zona de usos sociales, por lo que se ajusta a la legalidad. Fue un error que aclararemos en el recurso».
La caseta de oficina es otra de las obras que la CUOTA considera ilegalizable y por tanto aboga en su informe por su demolición. González del Cabo explica que el club planteará a la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio un cambio en los usos de esta barraca. «La destinaremos al almacenaje de maquinaria y así este uso se corresponde con la zona en la que se ubica la edificación, que es para aparcamiento y maquinaria», defendió el riosellano.
El resto de edificaciones que según la CUOTA el club no incluyó en su informe de legalización y para las que el organismo dicta su demolición son dos casetas metálicas y la excavación para la captación de agua con una capacidad de 1.000 metros cuadrados. El presidente de La Rasa admite que ya había acordado con el Ayuntamiento el derribo de las casetas, pero que le preocupa la balsa: «su construcción ha sido respetuosa con el entorno y es una balsa natural necesaria para regar el campo».