Ribadesella, Bárbara MORÁN
Viajar a través del tiempo es posible en Ribadesella. Y para hacerlo no es necesario transformar un deportivo en una máquina del tiempo. Quienes deseen probar esta aventura pueden hacerlo sin cambiar de siglo, y si viven en Ribadesella, sin salir del concejo. Sólo con acercarse a la Casa de Cultura.
Cuando lo hagan descubrirán que Ribadesella tuvo un espléndido balneario en mitad del arenal de Santa Marina; que en los alrededores de esta playa hubo una plaza de toros, que los barcos pesqueros colapsaban en el siglo XIX el muelle local, desbordado por la gran cantidad de navíos; que la pesca de cualquier jornada llevaba hasta tierra firme una gigantesca montaña de peces; y que las calles de la señorial villa eran aún modestas caleyas. Éstas son sólo algunas de los aspectos que se descubren explorando «Paseos por la memoria», una exposición que ofrece, gratis total, la posibilidad de viajar dos siglos atrás para descubrir, a través de cuarenta y ocho fotografías, cómo era Ribadesella a finales del siglo XIX y a principios del XX.
Las instantáneas fueron rescatadas del archivo municipal y son el mejor testimonio de lo que era la villa riosellana. Sus rincones más emblemáticos, como la plaza Nueva, la playa de Santa Marina, el puente sobre el río Sella o el puerto pesquero. Las citas clásicas, como el mercado de los miércoles, y eventos mayúsculos, como el Descenso Internacional del Sella, e incluso nombres que simbolizan historia y miles de recuerdos para muchos riosellanos, como el Bergantín Habana, mítico barco que llevó a miles de emigrantes hasta las prometedoras, por aquel entonces, tierras americanas. El último viaje que hizo aquella embarcación cargada de gentes dispuestas a cumplir su sueño fue a finales del XIX y una de las fotos que inmortaliza aquel día se muestra en la exposición.
Paseando por la memoria de Ribadesella también se ve a un joven, Dionisio de la Huerta, impulsor del Descenso Internacional del Sella, a bordo de una primitiva K-2, con su compañero y amigo Alfonso Argüelles. También el homenaje que la Universidad de Oviedo organizó en 1912 al riosellano Manuel Fernández Juncos, padre de la patria puertorriqueña, y los cargueros que atracaban en el puerto durante la I Guerra Mundial pueden descubrirse en este paseo por la historia local que puede visitarse hasta este sábado día 14.