RAMÓN DÍAZ
El tramo de autovía Unquera-Llanes, que comenzó a tramitarse hace más de veinte años, es probablemente el más lento del mundo mundial. Con haber hecho desde que se empezó a «vender» la moto un kilómetro al año estaríamos ya casi en L'Arquera, acabando la obra. Pero, después de 19 años de trámites y conflictos y de un año y medio de obras aún no se ha empezado a trabajar en serio. Y lo que queda. Lo único que se ha hecho hasta ahora es mover tierra, una tarea muy vistosa, pero que, en realidad, es fuego de artificio: lo gordo, lo difícil, llega después, con los túneles, los puentes, los argayos y los viaductos. Ahora, todo el trabajo (es un decir) se centra en zonas visibles desde la N-634. Es ésta una obra para la galería. Que se vea, aunque sea mentira. A este paso el tramo maldito tampoco se acabará en este siglo. No me extrañaría que la Administración buscara ya justificación para nuevos retrasos. O que acabara rescindiendo el contrato al adjudicatario para tener dos años más de margen. Malpensado que es uno.