Ribadesella, Bárbara MORÁN
El Museo de Tito Bustillo toma forma. El equipamiento comienza a convertirse en realidad. Lo suyo ha costado, ya que las obras empezaron en noviembre de 2008 y a los pocos días fueron paradas por la aparición de agua en el subsuelo. No fue el único problema: el edificio se levanta a los pies de la cantera de Corcubión, en la villa de Ribadesella, y a los pocos días del comienzo de los trabajos esa pared comenzó a argayar. Ahora estos contratiempos ya han sido solventados y hace más de dos meses que la actividad regresó.
Las cosas nunca han sido fáciles para este equipamiento, del que comenzó a hablarse en 2006. El edificio, que mostrará toda la riqueza arqueológica y geológica de la caverna de Tito Bustillo, ya empieza a coger forma y en la parcela puede comprobarse cómo una pared sujeta la cantera de Corcubión. También se aprecia la estructura del inmueble. La obra civil del futuro centro de interpretación, que rendirá tributo a un cueva que el año pasado fue declarada Patrimonio Universal por la Unesco. La obra concluirá el próximo verano.
Fue a mediados de septiembre de 2008 cuando comenzaron los trabajos en la parcela de la cantera de Corcubión. Un mes más tarde, las obras se pararon por la aparición del nivel freático. Cultura, pese a las evidencias, negó reiteradamente que las obras estuvieran paradas. Hasta el 4 de febrero de este año, fecha en la que el Principado reconoció el parón y la necesidad de modificar el proyecto inicial.
Al contratiempo del agua, que impedía asentar los cimientos, ya que la excavación se convirtió en una especie de piscina, se sumó poco después otro más: la cantera comenzó a derrumbarse. Era necesario contenerla. Cultura tuvo que modificar el proyecto de obra y aumentar la inversión para solucionar el problema. Se invirtieron 230.000 euros para evitar argayos en la pared de la cantera. La obra para contener los desprendimientos comenzó a ejecutarse el pasado mes junio y culminó hace unas semanas. Hace unos días, la actividad regresaba a Corcubión, con el comienzo de la construcción de la solera de hormigón para asentar los cimientos del edificio museístico.
Los problemas con el nivel freático no implicaron más coste al proyecto, según el director general de Patrimonio Cultural, José Luis Vega, pero sí provocaron una modificación del proyecto y por tanto del aspecto del edificio. La cimentación tendrá que hacerse a través de un sistema puente para salvar la balsa de agua. Así que el edificio se quedará sin el sótano previsto en el diseño inicial. A cambio, las instalaciones previstas en esa planta pasarán al primer piso. La cafetería, prevista inicialmente en el sótano, se instalará en el primer piso y tendrá una terraza con vistas al Sella.
El inmueble tendrá una fachada con diseño vanguardista y mucho colorido, que rendirá tributo a los colores propios del arte rupestre (ocres, rojos y marrones). El proyecto cuenta con un presupuesto total de 6,17 millones de euros. De esta cantidad, hasta 4,13 millones se invertirán este año, y en 2010 Cultura gastará otros 1,54 millones, con los que se culminará la construcción. El resto de la inversión se gastó el año pasado. La construcción de este esperado museo, por el que los vecinos, aglutinados en torno a una plataforma, lucharon durante varios años, por fin comienza a coger forma. Cultura mantiene que estará listo el próximo verano.