MANUEL VEGA
Presidente de la Asociación Llanisca de Restaurantes (Allares)
Llanes, María TORAÑO
Manuel Vega, del restaurante La Cueva, es el nuevo presidente de la Asociación Llanisca de Restaurantes (Allares). Este empresario tiene 36 años y lleva prácticamente toda su vida detrás de los fogones, porque lo de la cocina le viene de familia, del restaurante que fundó su padre en Llanes hace cuatro décadas. Vega estudió hostelería en Santander y desde hace veinte años ejerce de cocinero profesional.
-¿Cómo afronta la asociación esta nueva etapa, tras el cambio de la junta directiva?
-Con mucha ilusión y con muchas ganas de hacer cosas. Nuestra idea es relanzar la asociación con actividades para desestacionalizar el sector. Ahora mismo somos 25 socios de todo el concejo y queremos crecer, porque la unión hace la fuerza. A medida que se vayan haciendo cosas seguro que la gente se anima a participar más.
-¿Con qué actividades se puede lograr más implicación?
-Tenemos claro que la formación debe ser una de nuestras apuestas, con cursos especializados tanto para propietarios como para empleados. Las jornadas gastronómicas también son fundamentales porque ya hay gente que se organiza para no perdérselas. Además queremos consolidar la Feria de Hostelería y Equipamiento, cuya cuarta edición se celebrará en primavera.
-¿Qué tipo de cursos son los más demandados?
-Hemos percibido que los profesionales quieren cursos de inglés especializados en hostelería, para así poder ofrecer una mejor atención a los clientes extranjeros. También queremos organizar un cursillo de sommelier -para especializarse en vinos-, alguno de atención en sala, el de cocina y otro sobre informática y nuevas tecnologías.
-¿Cómo está afectando la actual crisis económica al sector?
-Son años difíciles para todos los sectores, y para el nuestro, que está relacionado con el ocio, más, pero al menos en la temporada alta de verano no se notó tanto como se preveía y se mantuvieron las visitas.
-¿Qué cambios ha observado en los últimos veinte años en la hostelería llanisca?
-Se mejoró bastante, sobre todo en la calidad de los trabajadores y de los propios locales. Además, aunque queda mucho camino por recorrer, se avanzó en la desestacionalización del sector. Antes la temporada se acababa con el verano y algunos restaurantes cerraban hasta Semana Santa.
-¿De qué manera se ha logrado ese avance?
-Antes era normal que los negocios cerrasen todo el invierno y eso ya no se da. Es todo cuestión de un cambio de mentalidad. Los propios empresarios decidimos abrir más tiempo, lo que se tradujo en un aumento de la demanda. Además, ahora hay actividades que mueven bastante los meses muertos y, aunque es imposible alcanzar el nivel del verano, se mantiene una afluencia de visitantes todo el año.
-¿Y el perfil del turista ha cambiado algo?
-Aunque se mantienen los picos de asistencia en las épocas de vacaciones, sí que hay más gente de los que vienen varias veces al año. Hay muchas más segundas residencias que antes y eso obliga en cierta manera a que los propietarios viajen hasta un par de veces al mes, en lugar de una única semana en verano.