Ribadesella, Bárbara MORÁN
Siete años son los que han tenido que esperar los riosellanos para que los nombres autóctonos de sus barrios, sus pueblos y parroquias se reconozcan oficialmente. Mucho tiempo para que un listado topónimo inmortalice y reconozca los nombres que todos los riosellanos saben desde niños. Los lugares del concejo nunca han dejado de llamarse por su nombre entre sus vecinos , pero sí en las señales que presiden los pueblos y barrios repartidos por el municipio.
Esta incongruencia pasará a la historia, porque los lugares volverán a señalizarse por su nombre, ya que el listado de los topónimos locales ya es una realidad. «Por fin tras varios años de espera los nombres se fijarán tal y como los conocemos tradicionalmente y con ello se recuperará y respetará la cultura y tradición", destacó, ayer, Juan González Martino, concejal de Cultura del Ayuntamiento riosellano.
El listado topónimo elaborado por la Junta Asesora de Toponimia del Principado es el resultado de un laborioso trabajo de campo con el que de forma definitiva se llama por su nombre a las ocho parroquias rurales del concejo, a los treinta y seis pueblos y a los 550 barrios, caseríos y zonas. De esta forma, los pueblos de Junco, Sardedo, Nocedo, Abeo, Linares, San Miguel de Ucio, Fresno, Camango, Llovio y San Pedro, nomenclaturas que habitualmente sólo suenan en boca de turistas o de gentes de fuera de Ribadesella, pasarán a llamarse como «siempre se han llamado» puntualizó Martino: Xuncu, Sardéu, Nocéu, Abéu, Llinares, Samiguel d'Ucio , Fresnu, Camangu, Lloviu y San Pedru. Éstos, son algunos de los nombres de los 36 pueblos de Ribadesella en los que se que cambiará la señalización actual, que aparece en castellano, por estos topónimos locales. En el caso de la capital del concejo el Ayuntamiento ha decidido mantener las dos opciones; es decir, Ribadesella y Ribeseya, ya que la nomenclatura en asturiano no está demasiado extendida.
Lo mismo ocurre en el pueblo de El Carmen, cuyo topónimo tradicional es El Carme. Aquí, los gobernantes locales también han decidido mantener en la señalización las dos posibilidades. «Ya que El Carme tampoco está muy afianzado y se trata de reconocer las nomenclaturas de siempre», explicó Martino. Ambos casos son de las pocas observaciones y cambios que el Ayuntamiento propondrá a Cultura para su modificado ya que en el listado topónimo actual Ribadesella y El Carmen, sólo aparecen en asturiano. «Estamos muy satisfechos con el trabajo realizado ya que son mínimas las observaciones y cambios que plantearemos», destacó el edil.
También hay pueblos que mantienen su nonbre, al coincidir sus formas asturiana y castellana, como Collera o Santianes. Otros reducen palabras como en Cuevas del Agua que pasa a denominarse Cueves. En los barrios se repite la misma historia. El Pochacu y El Cobayu recuperan su «u» final. En el caso de El Cobayu, la Junta advierte de que se incurre en una falta ortográfica al escribirlo con «b», ya que el topónimo deriva de Cueva y debería ser con «v». P el nombre está tan afianzado «social y lingüísticamente en el concejo que no creemos conveniente cambiarlo y proponemos dejarlo con b», explicó Martino. El próximo miércoles, día 25, el listado de topónimos será aprobado en sesión plenaria y se remitirán a Cultura las citadas observaciones.
«La Junta Asesora de Toponimia se reúne en diciembre, así que esperamos que se apruebe definitivamente en Consejo de Gobierno a finales de este año o principios del próximo», sostuvo Martino, al tiempo que avanzó que será en diciembre cuando se comience a modificar la señalización del concejo.