Cangas de Onís,
A. SÁNCHEZ R.
La cripta de la iglesia de Santa María en la ciudad de Cangas de Onís abre sus puertas todos los días, desde el pasado miércoles, a las siete de la tarde, para que los feligreses puedan disfrutar de la misa los días de diario. La iglesia parroquial, con una capacidad para 800 personas, quedará durante la semana, aunque seguirá siendo la sede de las misas dominicales. La parroquia se apunta así al ahorro energético durante las épocas invernales, por segundo año consecutivo.
El párroco, Luís Álvarez Suárez, ha decidido que la iglesia parroquial, de grandes dimensiones, deje de ser la sede de los cultos diarios. Así ahorra tres horas de energía al día, tiempo necesario para caldear el templo, según Álvarez.
El sacerdote destacó que muchos ciudadanos cangueses desconocen que la iglesia parroquial contiene una cripta, en la que están enterrados los restos del fundador y benefactor de la construcción de la iglesia, José Álvaro González Soto. Asimismo se encuentra enterrada parte de su familia y el párroco Juan Bautista Fernández Díaz, que aunque no era natural de la ciudad de Cangas su deseo fue permanecer aquí para siempre. Fernández Díaz en los años sesenta entablaba conversaciones, cada vez que venía de México, con el indiano cangués González Soto, para que arreglase la capilla parroquial. Un día el emigrante, que había hecho fortuna en América contestó: «yo no arreglo iglesias, sino que las construyó». Así lo hizo: se compraron los terrenos necesarios para la construcción del templo y, tras cinco años de obras, en el año 1964, fue inaugurada la flamante iglesia, que sustituía a la «iglesiona» de Cangues d'Arriba.
El acceso a la cripta se realiza por la calle José González Soto, frente al Teatro Colón de la ciudad canguesa.