Sotres (Cabrales), Rebeca AJA
El debate está abierto, es delicado y genera sentimientos enfrentados. Quienes están y conocen la montaña reconocen que cada vez se ven más imprudencias. Y no sólo imputables a deportistas sin formación suficiente para enfrentarse a los riesgos que entraña la montaña, también a expertos escaladores. De esto también debe haberse dado cuenta el Gobierno del Principado a la hora de decidirse a poner coto a los salvamentos en este peliagudo escenario. Quienes están y conocen la montaña no ven mal que se cobren los rescates por imprudencias, como ya se hace en países de gran tradición montañera, como Francia, Suiza y Austria. La cuestión es determinar cuándo se trata de una imprudencia.
Según el cangués Erik Pérez, secretario de la Asociación Española de Guías de Montaña (AEGM) y miembro de la Unión de Guías del Picu Urriellu, es muy difícil establecer una negligencia cuando se trata de la montaña «porque cualquier deporte practicado en la montaña es un deporte de riesgo», comenta. Ante un debate que lleva tiempo abierto en otras comunidades autónomas como, por ejemplo, Cataluña, el escalador asturiano incide en el importante papel que juega la Federación: «Todos tenemos que empezar a ser conscientes de que hacemos en la montaña. La gente debe federarse más de lo que se federa y hacer caso a la Federación». Para el cangués la formación en la montaña es fundamental pero «demasiado rápida». El aprendizaje tiene que ser «más lento de lo que está siendo», asegura.
Por el gesto de federarse también aboga Tomás Fernández, guarda del refugio de la vega de Urriellu, situado al pie de la emblemática cumbre del alpinismo español, el Urriellu o Naranjo de Bulnes. Fernández apela a un uso «con sentido» del servicio de salvamento y admite que, en ocasiones, se trata de «flagrantes negligencias». Pero entiende que, en la montaña es «muy difícil» decir si ha habido o no negligencia. «¿Quién lo va a decidir, un agente de la autoridad, un juez o la administración?», se pregunta.
Guardas y guías de montaña de los Picos de Europa reconocen «ciertos abusos» en las llamadas a emergencias que han disparado las intervenciones en este cordal montañoso. Fernández no duda de que los rescates de montaña superan a otro tipo de intervenciones y aduce, entre otras razones, al creciente número de montañeros. Pero entiende que se debe «abrir el abanico» de accidentes sujetos al pago de los gastos ocasionados. Cobrar los rescates de montaña, sí; pero también otros como los del mar.
Fernández incide en un aspecto, el de la prevención. El Gobierno del Principado pretende regular los rescates introduciendo el cobro de una tasa en los casos de negligencia. El guarda de Vega Urriellu echa de menos «campañas institucionales» que adviertan de los riesgos que entraña la montaña en determinadas épocas del año (coincidiendo con periodos vacacionales, por ejemplo). Más información, más preparación y responsabilidad.
De la misma opinión es Cipriano López, miembro de la Unión de Guías del Picu Urriellu y hostelero de Sotres (Cabrales). «Si se cobra la montaña se debe cobrar en todos los sitios porque las imprudencias son iguales en todos los escenarios», afirma el montañero. López explica que en zonas de alta montaña como los Alpes se cobra desde hace tiempo las intervenciones de los efectivos de salvamento.
Más información
en página 24
«La labor de la Federación es muy importante, la gente debe federarse»
<Erik Pérez
>
Secretario de la AEGM
«En la montaña es muy difícil determinar si ha habido o no negligencia»
<Tomás Fernández
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Guarda del refugio de Urriellu
«Las imprudencias lo son por igual en todos los sitios, no sólo en los Picos de Europa»
<Cipriano López
>
Guía de montaña y hostelero