El Carmen (Ribadesella),
Bárbara MORÁN
«Me acerqué hasta aquí sólo para comprobar en directo el inicio de las obras, después de tanto tiempo dábamos por perdida esta petición». Estas palabras de un vecino del pueblo riosellano de Sotu resumen el sentir de los vecinos de este pueblo y de los que viven en El Carmen, La Granda y Sardéu. Ayer, por fin, vieron cómo se empezaba a cumplir una antigua reivindicación, la obra en la carretera que se toma en el núcleo de El Carmen (a la altura de la iglesia) es el vial de acceso que los vecinos deben tomar para llegar a Sotu, La Granda y Sardéu. Diez años han tenido que pasar para que esta carretera, con poco más de 200 metros de recorrido, sea reformada y, en consecuencia, se convierta en más segura, amplia y cómoda.
La carretera, muy estrecha, ha sido en los últimos años la única opción para que los vecinos de estos pueblos lleguen a sus casas desde El Carmen. La obra de ampliación del vial que ayer comenzó fue prometida por el Ministerio de Fomento a estos residentes hace ya diez años. El motivo de aquella promesa tuvo que ver con la construcción de la Autovía del Cantábrico a su paso por Ribadesella. Entonces los vecinos se quedaron sin la carretera que solían utilizar para acceder a sus pueblos, y la comunicación por tanto, se quedó limitada a la estrecha y peligrosa carretera con la que han tenido que «apañarse» durante todo este tiempo. De la promesa de Fomento nunca más se supo, lo que ha obligado al Ayuntamiento a asumir el gasto.
Con el inicio de las obras la satisfacción era palpable entre los vecinos, aunque ninguno de ellos olvida que ha aguantado «demasiado tiempo para que una obra tan pequeña y tan necesaria se ejecutase», tal y como, subrayó el alcalde de El Carmen, Javier Garaña, quien celebró el arranque de los trabajos. Destacó asimismo el «olvido» al que injustamente se ha sometido a los residentes en estos pueblos.
Desde ayer y hasta el próximo jueves 26 este tramo de vía estará cerrado al tráfico por el inicio de la excavación para la ampliación de su calzada. No se podrá circular por la misma de ocho de la mañana a siete de la tarde.
Las obras darán como fruto una carretera de seis metros de ancho. Todo un «lujo» para los cerca de 300 vecinos que han soportado la peligrosidad y escasa funcionalidad de una vía en la que no podían ni cruzarse dos coches. Los trabajos tienen un plazo de ejecución muy corto y en apenas un mes estarán listos, según informó, el vicealcalde de Ribadesella, Francisco Vázquez. La ansiada obra costará 25.000 euros. No es una gran inversión, pero su ejecución mejorará sin lugar a dudas la calidad de vida de los vecinos de estos cuatro pueblos del concejo, que destacan que aveces con poco, se logra mucho.