Carreña, R. AJA
Uno de los principales frentes que tiene abierto el Consejo Regulador del Cabrales es la implantación de un fermento autóctono del queso local. La intención es retomar las negociaciones con las tres empresas interesadas en fabricar la mezcla. El periodo de elecciones del nuevo órgano de control de la Denominación de Origen Protegida ha aparcado la ronda de conversaciones, a retomar una vez constituida la nueva directiva con el objeto de zanjar la elección de la empresa fabricante antes de fin de año. Paralelamente, el organismo está pendiente de la autorización del Consejo Superior de Investigaciones Científicas sobre la patente del fermento, algo que podría quedar resuelto en pocas semanas. En cualquier caso, la intención sigue siendo comercializar el fermento en 2010, a tenor de lo cual se deben ir cerrando filas en torno a la oferta más económica de fabricación del fermento que, posteriormente, el Consejo pondrá a disposición de las treinta y ocho queserías del concejo. Su uso será voluntario y su empleo ayudará a lograr unos estándares de calidad mejores. La propuesta más firmemente planteada ronda los 50.000 euros. Es la de la empresa valenciana Biópolis, la misma que suministró al Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA) la mezcla empleada durante la fase experimental del fermento en tres queserías piloto.