M. T.
Llanes, María TORAÑO
Hace más de siete años que cerró la última sala de cine en el concejo de Llanes, el Cinemar, que este año hubiese cumplido las bodas de oro, ya que se inauguró en 1959. Ahora son los jóvenes estudiantes llaniscos los que reclaman un nuevo cine en la villa y se han puesto a recoger firmas de apoyo a la iniciativa.
Ángeles Iglesias es una de las comerciantes que respaldan al grupo de alumnos del instituto llanisco. En el mostrador de su establecimiento de la Calle Mayor tiene bien a mano las hojas para recoger las firmas y que todos los clientes interesados se adhieran. «Desde que empecé con esto a principios de diciembre, en el puente de la Constitución más o menos, ya les he entregado unas diez hojas con veintitrés firmas cada una y sé que hay más comercios recogiéndolas», aseguró. Iglesias explicó también que «todo el mundo al que se lo planteas se muestra entusiasmado con la idea de que Llanes vuelva a tener cine y firman encantados».
Una de esas personas firmantes es Noelia Noriega, vecina de Cue. «No entiendo cómo una localidad tan turística y con tantos servicios como Llanes no tiene una sala de cine desde hace años», asegura. La joven subraya que antes «los domingos eran el día obligado para ir al cine, en invierno no había mucho más que hacer y quedábamos siempre». También explicó que la sala «se llenaba de gente, sobre todo de chavales del instituto que bajábamos de todos los pueblos al cine de la villa». Además, «lo normal era quedar en algún bar y tomar algo antes de ir a ver la película que tocase, que podía ser buena o mala, pero la veíamos igual», añadió.
Actualmente, los llaniscos que quieren ver una película de estreno en pantalla grande tienen que desplazarse -si vencen la pereza- hasta Torrelavega o a algún centro comercial de Oviedo, como puntos más cercanos. En estos casos hay que sumarle al precio de la entrada, de los refrescos y las chucherías el de la gasolina que se gasta en trayectos tan largos.
El concejo llanisco presume de su reconocida trayectoria cinematográfica y de los pueblos, playas y casonas que se reflejan en películas, series y anuncios, pero lo cierto es que carece de un lugar apropiado para realizar proyecciones. Hace cuatro décadas, el municipio llegó a tener hasta cuatro salas para la exhibición de películas en diferentes localidades: el Benavente y el Cinemar, en Llanes; el Pontbal, en Posada, y el Ereba, en Nueva.