Ribadesella, Bárbara MORÁN
Los riosellanos aún deberán esperar para saber cuándo se construirá la esperada senda fluvial que unirá la zona de la villa con La Mediana y discurrirá por la margen izquierda del río Sella. El alcalde, el socialista Ramón Canal, no regresó ayer a Ribadesella con buenas noticias tras mantener una reunión sobre este proyecto con la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández.
La esperanza de Canal al igual que la del resto de dirigentes locales era conseguir en este encuentro el apoyo y aval del departamento medioambiental asturiano para que el proyecto no tuviera que someterse a un informe de impacto medioambiental. Evitar este trámite agilizaría el papeleo administrativo y los trabajos podrían comenzar en unos meses.
Y es que para esta obra el tiempo es oro, ya que como se pretende financiar con cargo al Plan A debe ejecutarse íntegramente antes del 31 de diciembre de este año. Durante la reunión, Belén Fernández recordó a Canal que al ser la zona en la que pretender construir la senda un Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección de las Aves (ZEPA) y pertenecer a la Red Natura 2000 es inevitable que deba someterse a un estudio de impacto medioambiental, un periodo de alegaciones y demás trámites exigidos para este tipo de casos. Procesos que mantendrían parado este proyecto unos seis meses. Canal reconoció no compartir el criterio de la viceconsejera. «No es necesario que esta actuación deba someterse a tal estudio porque es una obra que recupera la zona ambientalmente y eso es obvio», dijo. Y añadió: «No vamos a rendirnos y seguiremos luchando porque esta necesaria obra sea una realidad».
La misma decepción con la postura adoptada por Medio Ambiente la mostró el impulsor del proyecto, Francisco Vázquez. El teniente de alcalde de Ribadesella y edil de Medio Ambiente por IU fue más allá y anunció que se pedirán explicaciones «más concisas» sobre la postura adoptada por la viceconsejera. «Incluso pediremos audiencia con el consejero», dijo Vázquez. El edil considera un «sinsentido» que el proyecto sea sometido al citado examen medioambiental. Así las cosas, los gobernantes anunciaron un tanto resignados que si debe hacerse un informe de impacto se hará, eso sí a regañadientes ya que tanto Canal como Vázquez consideran que esta traba es «injusta y poco explicable». Alegan que en Avilés se hizo un proyecto similar y no se sometió a este proceso administrativo.