Camangu (Ribadesella),
Bárbara MORÁN
En el pueblo riosellano de Camangu vive desde hace unos años un maestro del arte Tiffany. Francisco Camblor es uno de los pocos artesanos que hay en el mundo que dominan esta laboriosa técnica artística basada en el vidrio. Sus lámparas y cuadros son auténticas obras de arte que esconden miles de horas de trabajo y ofrecen una luz mágica y muy característica, además de su sello personal. No ha realizado ni una sola pieza igual, cada obra es irrepetible.
Camblor es natural del concejo de Bimenes, aunque se instaló en Camangu con su familia hace unos años, previo paso por Suiza y Francia. Trabajó en materias muy distintas, aunque el que se considera artista acaba dedicándose en cuerpo y alma a ello. Eso es lo que lleva haciendo desde hace más de veinte años. Actualmente disfruta de su jubilación dedicado a su arte, a su espléndida finca con más de 400 árboles distintos que cuida con mucho mimo junto a su esposa y a su familia. Pese a todo, lo que sigue robándole más tiempo a este artista es el arte Tiffany.
Sus manos son tremendamente ágiles y logran unir hasta 2.000 piezas de vidrio de diferentes colores, pequeñísimas en algunos casos, que juntas se convierten en las míticas aunque no siempre auténticas lámparas de Tiffanys. Camblor asegura que el arte «siempre hay que dejarlo fluir, la libertad en la expresión artística es vital para mí», confiesa. La naturaleza es su fuente de inspiración y sus trabajos han conquistado a amantes del Tiffany en ciudades como Zurich (Suiza) y Milán (Italia), entre otras capitales europeas.
Entrar en su casa es descubrir un ambiente mágico iluminado por sus cotizadas obras. Mima cada detalle de sus creaciones, de las que le reconoce que le cuesta desprenderse. También a su esposa, Theresa Keller, que confiesa ser su fan número uno. Mientras trabaja en el taller de su casa, Camblor asegura que la técnica Tiffany es un arte que «no es valorado ni entendido en todo el mundo. Los grandes núcleos mundiales de este arte son Nueva York y Zurich». Actualmente este vecino de Camangu está ultimando los detalles para ofrecer una exposición de algunas de sus últimas obras en Santander. Entre ellas se mostrará una impresionante lámpara de pie elaborada con cerca de 2.000 piezas de vidrio en cientos de tonalidades distintas. Además de dibujar él mismo los estampados de sus creaciones, sus lámparas tienen un valor añadido, el sello Camblor. Todas ellas reposan en pies de lámpara con historia, auténticas reliquias que él mismo y su esposa adquieren en mercados y tiendas de antigüedades de Lombardía.