Ribadesella, M. TORAÑO
La Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma) estudia la posibilidad de que la cría de rorcual aliblanco encontrada el sábado en Ribadesella hubiese muerto tras quedar huérfana. «Nos avisaron del avistamiento de un rorcual flotando unas 11 millas al noroeste de Gijón y no descartamos que fuese su madre», aseguró ayer el presidente de la Cepesma, Luis Laria.
El cetáceo encontrado en la playa riosellana de Santa Marina era lactante, medía 3,17 metros y aparentemente no presentaba ninguna patología. Era una hembra que llevaba unos cinco días muerta antes de ser encontrada y es el ejemplar más pequeño de los recogidos hasta el momento por la Coordinadora, que lo ha trasladado a sus instalaciones de Luarca para practicarle la necropsia que determine finalmente las causas de la muerte, aunque todo apunta a que la cría se quedó sola, desnutrida y desorientada.
El rorcual aliblanco es la ballena más abundante en el Cantábrico y puede alcanzar entre los 12 y los 9 metros de longitud. Hace pocos días la Cepesma recogió otro ejemplar en la ensenada de Bañugues, en el concejo de Gozón, de unos 5 metros. Había muerto por la captura en algún arte de pesca, dado que presentaba signos de esos accidentes.