Cangas de Onís,
María TORAÑO
Los agentes de la Guardia Civil han comenzado a investigar al entorno de Francisco Javier Viego Cuadriello para intentar esclarecer su muerte. El hombre, de 49 años y natural de la localidad pongueta de Viego pero residente en la ciudad canguesa, fue hallado muerto en la madrugada del sábado a la puerta de su casa. Recibió varias puñaladas, dos de ellas mortales.
La investigación, en manos de la Policía judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, se centra ahora en interrogar a los diferentes responsables de los bares y locales nocturnos de la ciudad con la intención de reconstruir la última noche del fallecido. Tras hablar con las personas que lo vieron y que pasaron algún rato con él durante esa noche, las autoridades han podido reconstruir más o menos dónde estuvo la víctima y con quién hasta las cinco y media de la madrugada. Las incógnitas arrancan desde ese momento y hasta que un vecino encontró su cadáver hacia las 7.45 horas. Extraoficialmente -dado que el juez ha declarado el secreto de sumario- se sitúa el momento del crimen pasadas las 6.00 horas del sábado, aunque sigue sin quedar claro si Viego llegó acompañado a su portal o lo sorprendieron una vez dentro.
«A esas horas de la mañana quedaban cuatro por la calle», aseguraba ayer un cangués. El fallecido vivía en una céntrica zona de Cangas y a la hora de la madrugada en la que se sitúan los hechos los servicios de limpieza comenzaban a operar en el parque al lado del que vivía, pero los operarios no vieron nada. Puede ser porque para acceder a la Travesía del Parque -pasadizo donde se encuentra el portal de la víctima- hay otro acceso trasero, más discreto y que sale a un callejón que desemboca cerca de la calle principal de la ciudad. Las pesquisas policiales analizaron en profundidad el portal, los restos de sangre y las huellas halladas, así como los alrededores del domicilio, el parque cercano -papeleras y fuente incluidas- y un solar de la zona.
En un principio, los primeros comentarios que circularon por Cangas de Onís el sábado fueron de que Pancho, como conocían sus allegados a Francisco Javier Viego, había muerto de un simple accidente, al caerse por la escalera de su edificio, un inmueble de años, sin ascensor y con unos accesos empinados. Pero tras la autopsia que se practicó en el Hospital de Arriondas se confirmó la muerte violenta por heridas de arma blanca. Los vecinos aseguran que no oyeron nada extraño en las primeras horas del sábado. La incertidumbre envuelve al suceso ya que se desconoce el móvil del asesinato y parece que no hay ningún testigo del crimen.