El Mazucu, M. TORAÑO
La flor de las mimosas reluce en las solapas. Hay tres ramos engalanados esperando a sus porteadores. Las aldeanas van llegando, preparan las panderetas y las voces. Adolfo Campillo, cabraliego de 14 años, tiene la gaita afinada y lista. El reloj marca que está bien pasado el mediodía. Suenan los voladores y arranca la procesión del Santo Ángel de la Guarda en El Mazucu.
El joven gaitero encabezó ayer la comitiva que salió a buscar al Santo hasta la capilla, para después recorrer las calles del pueblo llevado por los hermanos Luis y Andrés Obeso Llanes, José Ramón Amieva Peláez y Andrés Galán Robles. En medio de la treintena de aldeanas que se vistió para la ocasión, Lorena Meré Meré marcó el ritmo que debían seguir las panderetas con su tambor. Ella ofreció los ramos para la procesión de este año, unos grande y dos pequeños que portaron los porruanos jóvenes.
Daniela Remis Galán, de seis meses, se estrenó este año en la fiesta del Ángel vestida de llanisca y posó un poco asustada ante el gentío que se congregó en el pueblo en brazos de su orgulloso abuelo Eduardo Galán. Más veteranas que Daniela en la procesión de El Mazucu eran las porruanas Pilar Noriega y Carmina Tamés. «Subimos siempre para la procesión y la misa desde hace más de veinte años», explicó Noriega, para quién Porrúa y El Mazucu son dos localidades muy afines. «Unos años venimos a pedirle al santu y otras a agradecerle, que tampoco hay que abusar», añadió.
La procesión realizó una parada frente al monumento a los emigrantes, donde se recordó a los que están lejos de su tierra. «Cada uno le pone sus propios nombres y apellidos a esos seres queridos que hoy no están con nosotros», comentó uno de los sacerdotes, quien también tuvo un recuerdo para los fallecidos a lo largo del año. De vuelta a la capilla, el grupo de aldeanas entonó a coro la ofrenda del ramu y se celebró la misa solemne. Durante la tarde se celebró una romería con la actuación del cantante de tonada Celestino Rozada, de Porrúa, y posteriormente estaba prevista una verbena con dos orquestas.