Corao (Cangas de Onís),
Alba SÁNCHEZ R.
La primera gran feria de ganado del año en la comarca, celebrada ayer en el Castañéu de Corao (Cangas de Onís), constató el estancamiento de los precios del ganado de carne, que se sitúan en niveles similares a los del pasado año. Los ganaderos aseguran que se ven obligados a vender «a la baja», pese a que el coste global de la crianza y el mantenimiento de las reses han subido notablemente en los últimos años. Con todo y pese a la crisis, el concejal de Ganadería de Cangas de Onís, Alberto Valle, calculó que durante las jornadas de ayer y del martes pudieron haberse vendido en Corao unas 1.200 cabezas de ganado, esto es, el sesenta por ciento de las reses que acudieron a la cita.
Los ganaderos no ven el momento en que repunte el precio de la carne de vacuno, muy afectados por la crisis económica. Es, aseguran, un buen momento para comprar ganado, pero la necesidad de vender para obtener liquidez y rendimientos obliga a buena parte de los propietarios a vender a la baja.
La Feria de marzo estuvo marcada por las exigencias impuestas por la Consejería de Medio Ambiente para que el evento pudiera celebrarse en la localidad. Fue el asunto más comentado en los corrillos. La existencia de un único muelle de carga, los nuevos corrales para los xatos, los abrevaderos públicos, el nuevo alumbrado, los servicios higiénicos y los amarres más bajos para los xatos, que implicaron una inversión de 60.000 euros, recibieron, en general, buenas críticas. Una excepción: la obligación de colocar a los xatos en corrales aparte, lejos de sus madres, no ha gustado ni a los compradores ni a los vendedores. «Si estuvieran juntos las ventas son más rápidas», señaló el tratante lucense Manuel Castelao, que en Corao compró once vacas a un precio «bastante asequible». Los ganaderos reclamaron que el día de la feria los xatos puedan estar con sus madres, pues unos y otros se estresan con la separación.
Un ejemplar de asturiana de los valles, «Platera», y su cría fueron las estrellas de la feria, al venderlas Manuel Fernández, de Amieva, por 2.400 euros. El toro «Limosín», del ganadero cangués José Antonio García Álvarez, fue vendido en 2.100 euros. Al final de la feria muchos ganaderos bajaban aún más los precios para no tener que volver con el ganado de vuelta a casa. Así, el ganadero cangués Ángel Osorio «colocó» las seis cabezas que traía en 1.300 euros cada una a una ganadería de Navarra.
La Feria de marzo es considerada el «aperitivo» de la gran feria de mayo, denominada popularmente la Feriona, la más importante del año en el norte de España.