RAMÓN DÍAZ
Va saliendo la verdad. Extrañaba que las negociaciones para transferir el parque nacional de los Picos de Europa siguieran sin cerrarse cinco años largos después de que arrancaran en una reunión celebrada en Pesués (Cantabria) el 23 de noviembre de 2004. Después de reiterados anuncios de que el parque nacional sería por fin transferido (siempre el 1 de enero del año siguiente), los negociadores necesitaban con urgencia una excusa para justificar su fracaso. La mejor que encontraron fue el dinero: las comunidades autónomas achacaron el parón de las negociaciones al Ministerio de Medio Ambiente y a su negativa a aportar el parné que exigían, las muy pedigüeñas. Hasta que el Estado se cansó de ser el pimpampum de la feria y señaló a las regiones con su dedo acusador. No mentía: son las comunidades autónomas las que no se ponen de acuerdo. El cacareado «Espíritu de Pesués», a la Porra de Enol. Cinco años de negociaciones y las regiones defienden dos modelos distintos para el Parque... Apaga y vámonos.