Ribadesella, Bárbara MORÁN
Muchas personas guardan un baúl con sus recuerdos más preciados. El riosellano Juan Díaz Riva tiene también su particular «baúl de los recuerdos»: una magnífica colección de ordenadores y teléfonos móviles de los últimos treinta años. En su colección hay verdaderas «joyas».
Este informático «pura sangre» regenta desde hace doce años en una céntrica calle de la villa riosellana un negocio que supone un viaje a la prehistoria de la informática. En apenas cuarenta metros cuadrados hay espacio para reliquias que demuestran que en treinta años el avance de los ordenadores y de la telefonía móvil ha sido espectacular. Díaz trabaja con un ordenador de última generación, pero con sólo un vistazo a su espalda recuerda aquellos tiempos en los que los ordenadores eran pesados, carísimos, lentos y primitivos. Claro que tienen su encanto.
En su particular museo, este «arqueólogo» de la informática atesora computadoras como el Sinclair ZX Spectrum, que fue de los primeros ordenadores que salieron al mercado. Tenía 8 bites y fue lanzado en 1982. Díaz recuerda con claridad que compró aquel aparato en una tienda de Arriondas por 26.000 pesetas. «Marcó un antes y un después en el mundo de la informática, es una reliquia», comenta Díaz, mientras apunta que ha recibido ofertas de interesados en comprarlo por el alto valor histórico que tiene esta computadora en la historia de la informática. Asegura que «nunca lo vendería. Todavía este verano me ofreció un informático madrileño 500 euros por él», dice con orgullo el empresario.
Un Amstrad de la década de los ochenta, consolas, juegos y todo tipo de piezas pueden verse en la colección de Díaz. Aunque en este particular museo también se puede descubrir cómo eran los primeros teléfonos móviles. Desde los míticos Moviline, que fueron bautizados popularmente como «ladrillos» por su notable peso y su gigantesco tamaño, pasando por caprichos que marcaron época, como el Nokia de última generación, que manejaba con destreza Pierce Brosnan en su papel de James Bond, o un teléfono Sony con más de veinte años de antigüedad. Y así, hasta doscientos modelos de móviles.