Santillán (Amieva),
Alba SÁNCHEZ R.
La localidad amievana de Santillán acogió ayer la feria de ganado de San José con más pena que gloria. Tan sólo participaron cinco xatos y 19 cabezas entre corderos y cabritos. El temor es que la feria acabe desapareciendo ante la ausencia de público, pero sobre todo, de ganado.
El recinto ferial registró poca gente hasta bien entrada la mañana, cuando llegó el ganadero Antonio Caldevilla de la localidad amievana de Vega de Cien, con un camión con los cinco xatos de entre 3 y seis meses. Los tratantes que acudieron para hacer negocio y los pocos asistentes a la feria ganadera observaron a Caldevilla mientras bajaba las reses. El ganadero amievano ofreció cada cabeza a 420 euros nada más bajarse del camión, pero la contraoferta fue de tan sólo 180 euros. «Para eso ya los hubiese vendido en casa», comentó, intentando disimular la desilusión. Los cabritos y los corderos que hubo en la feria también cotizaron a la baja. En tan sólo 10 euros se vendió cada uno, según apuntó el ganadero Saúl Vega, de Cangas de Onís. Además, la edad de ellos estaba entre 15 días y un mes, algo de lo que los ganaderos huyen para no criarlos a mano, explicó Vega. Los que acudieron al recinto explicaron que estas ferias nuevas y tan seguidas de la gran feria de la localidad canguesa de Corao, el pasado 3 de marzo, tienden a desaparecer, ya que los ganaderos no quieren vender a la baja y esperan para la gran "feriona" de mayo, también en Corao, uno de los referentes más importante de la cornisa cantábrica.
De momento, habrá que esperar a la feria de San Miguel a la que siempre acuden gran número de ganaderos con sus reses. En la campaña anterior se llegaron a vender 207 terneros que habían sido expuestos en los amarres del recinto ferial.