Ribadesella, B. MORÁN
La villa riosellana comienza a mostrar los síntomas propios de que la Semana Santa está a la vuelta de la esquina. Después de un largo invierno, en la zona de la playa de Santa Marina los comercios y las cafeterías comenzaron estos días a hacer limpieza y pequeñas reformas, a preparar sus terrazas y, en definitiva, a ponerlo todo a punto para recibir a los cientos de turistas que suelen acercarse hasta Ribadesella durante las vacaciones de Semana Santa.
Muchos hoteles y cafeterías de la zona de la playa echan el cierre al terminar el verano, ya que durante el invierno el ambiente en la villa es muy tranquilo y no garantiza una caja diaria rentable para los empresarios. La estampa de esta zona de la villa comienza ahora a ser bien distinta, con la reapertura de todos los locales y negocios establecidos en torno al arenal de Santa Marina.
También en los míticos chiringuitos de esta playa comienzan a rellenarse las neveras y a reponer provisiones para poder ofrecer un buen servicio a los clientes. Ayer, en el salón de té «Nerián» trabajaban meticulosamente para tenerlo todo listo, en particular los espectaculares escaparates que caracterizan a este negocio, así como los productos de gourmet que conquistan a muchos de los turistas y veraneantes asiduos a Ribadesella.
En la propia villa los preparativos son similares. Las terrazas de los restaurantes y los bares ya están listas para llenarse de clientes y en las tiendas los lucidos y originales escaparates compiten para captar la atención de los visitantes.
Todo está listo para comenzar a recibir a los turistas que, un año más, elijan Ribadesella para disfrutar de la Semana Santa. En esta ocasión, y como es habitual, la ocupación rondará el 100 por ciento.