Ribadesella, Bárbara MORÁN
La música, la poesía y los recuerdos se unieron ayer en Ribadesella para rendir tributo a Eugenio Campandegui. Son pocos los riosellanos que no guardan un buen recuerdo del que fue párroco del concejo durante quince años, ya fallecido, y al que la mayoría de vecinos define como «un gran hombre» al que se niegan a olvidar. En su memoria, ayer se descubrió un busto de bronce en la fachada de la casa parroquial que recordará la imagen del entrañable cura para la posteridad.
El busto es el homenaje de todos los riosellanos que colaboraron con la colecta popular impulsada para rendir un tributo póstumo a Campandegui. Una multitud se congregó en la plaza de la iglesia de Ribadesella para participar en el homenaje. Un acto en el que a través de la poesía se recordó al genuino cura que falleció tras una larga enfermedad en diciembre de 2008. No faltó la música del coro riosellano «La Fuentina», que interpretó para los asistentes varios temas, entre ellos la «Salve marinera», que era uno de los preferidos de Campandegui.
La madre de Campandegui, Ángeles García, visiblemente emocionada, se quedó casi sin habla. «Ha sido precioso, muchas gracias», sólo acertó a decir.