Ribadesella,
Bárbara MORÁN
Unas cinco mil personas se acercaron a Ribadesella este fin de semana para disfrutar de la VIII Edición de la Feria del Comercio y la Industria que organiza la Asociación de Comerciantes y Empresarios Locales (AICOR). Los comercios sacaron a la calle desde ropa, zapatos y complementos a la venta de vehículos, pasando por artículos de perfumería, decoración y regalos.
La cita comercial se renueva y crece cada año. En esta ocasión, varios restaurantes de la villa se unieron a la iniciativa ofreciendo menús especiales durante los tres días de feria. A la carpa de 100 metros en la que se celebró el evento se unieron nuevos comercios locales como la Clínica Veterinaria Ribadesella y colectivos culturales, concretamente la Asociación Amigos de Ribadesella, que ofrecía en su stand información sobre sus actividades y publicaciones. También hicieron lo propio los miembros del coro riosellano «La Fuentina».
El emblemático paseo Princesa Letizia, en el que se celebró por segundo año consecutivo la cita, gozó de un animado ambiente desde la tarde del viernes hasta ayer a última hora de la tarde, cuando tuvo lugar la clausura. Los empresarios destacaron el éxito popular de la iniciativa, aunque también reconocieron que las ventas fueron más flojas que en otras ediciones. Un bajón leve que los comerciantes no dudaron en achacar a la crisis. Aun así, la mayoría de negocios aseguran que la feria sigue siendo un importante filón para que el sector local pueda promocionarse y sacar además partido a sus productos de stock.
«Estamos muy satisfechos. Es cierto que hubo un pequeño descenso en la asistencia de visitantes, ya que el año pasado vinieron unas 7.000 personas, pero la aceptación y las cifras nos hacen ser optimistas y seguir apostando por mantener esta cita y renovarla cada año», destaca Manolo Silva, presidente de AICOR.
Los visitantes tenían motivos para detenerse en la carpa, donde podían encontrar desde unos zapatos por 20 euros hasta unos vaqueros por 10, pasando por un plafón a 5 euros. Pocos fueron los que se resistieron a abandonar la cita sin alguna adquisición.
Además, por 1 euro, que fue el simbólico precio de entrada al recinto para los tres días, los visitantes participaron en el sorteo de un crucero para dos personas por el Mediterráneo. Los ganadores se conocerán hoy. El sector se renueva e inventa fórmulas para atraer al cliente, del que ahora más que nunca necesitan su fidelidad.